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Pasaron días en que, Inuyasha tuvo que irse por cuestiones de trabajo pero, llamaba todos los días para saber cómo se encontraba. No le había gustaba el semblante y la actitud de kagome desde el día en que visitó la casa de su ex para ver a sus hijos, parecía muerta en vida. Trato de que le dijera lo que pasó, pero ella sólo lloraba y no permitió que la tocara. Ahora, estaba preocupado, con mucho trabajo y . . . Enamorado. Aby era todo lo que siempre había deseado y más, éso y . . .la noticia con la que lo recibió. Ella . . . esperaba un bebé!. De ninguna manera podía dejarla ya, pero kagome, ella también era parte de su responsabilidad y se debatía entre el deber y el amor. De algo estaba seguro, y era una enseñanza que le había dejado toda ésta situación, quería a su hijo y a su madre junto a él, no permitiría un error más en su vida. Aún tenía que hablar con kagome y eso sería lo más duro, pues presentía que ahora lo necesitaba más que nunca a su lado. Tenía que buscar una solución, por lo pronto, se buscaría una casa para llevar a Aby y estar con ella en el embarazo, luego le pediría matrimonio. y en ese tiempo esperaba resolver la situación con kagome.
- ¿Señorita, llama de nuevo por favor?
Inuyasha trataba de concentrarse, pero el asunto de kagome lo tenía preocupado.
- No contestan señor.
- Mas tarde insista, por favor.
Decidio salir. Hoy no estaba de humor y no podía seguir así, iría con Aby, ella sabría como calmar su ansiedad, y quizás darle la solución para el problema que se le venía encima.
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Sesshomaru notaba a sus hijos algo sospechosos pero cuando preguntaba por aquel día en que se entrevistaron con su madre, el silencio reinaba y Li inclinaba la cabeza. El conocía a sus hijos y estaba seguro de que algo grave había pasado. No volvió a saber nada de kagome, pero sabía que aún estaba en la ciudad. Estaba decidido, si sus hijos no hablaban preguntaría directamente a kagome.
- Kagura, necesito que trates de hablar con Li, quizás sea el único que te quiera decir que paso esa tarde.
Kagura lo miraba con una sonrisa divertida.
- ¿De verdad lo crees? Si su hermano le ha dicho que no hable, no lo hará. Parece mentira Sesshomaru que no conozcas a tus hijos.
- Por lo menos inténtalo.
Kagura suspiro resignada.
- No lo hará, pero . . . haré que me diga por lo menos si hicieron algo malo.
Sesshomaru asintió y salió de la casa, iría con kagome. Debía hacer algo para que sus hijos convivieran con ella, como Naraku dijo, era imposible que cambiara las cosas, pero por lo menos, trataría de que kagome viera a sus hijos varias veces más. Si era necesario, compraría una casa para que se quedara cerca y . . . estaba cansado, no quería seguir con más de esto, pero, se lo debía, sólo porque ella llevo en su vientre a los gemelos. Sus hijos ya eran unos adolescentes que pronto irían a la universidad, pero, acordó con ellos, darles un año sabático por sus buenas calificaciones. Él, de ninguna manera volvería con kagome, ya no era posible, pero, haría todo para que ella alcanzara, si no el amor de los chicos, por lo menos la comprensión para con una mujer que por cosas del destino se equivocó, al igual que él.
Toco, pero nadie acudió. Volvió a llamar y escucho como alguien se acercaba. Al abrirse la puerta se quedó estático mirando a esa mujer que, con el rostro hinchado, los ojos hundidos y casi en los huesos lo miraba como si no le reconociera.
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ESTÚPIDO
RomanceUn matrimonio en problemas, un tercero en discordia y la reconciliación de dos almas que se aman .
