Capítulo 5.

46 2 0
                                        

Llegamos al instituto, Lucas aparcó en uno de los aparcamientos y nos bajamos. De repente, todas las chicas empezaron a susurrar cosas y me miraban con asco. ¿Qué mierda les pasaba? Putas. Gritó mi subconsciente. Empezamos a andar hacia la puerta de entrada del instituto y allí había un grupo de chicos, que empezaron a saludar a mi hermano, a Derek y a Finn, sin dejar de mirarme. Y joder, ¿es que aquí todos los tíos estaban buenos o qué? Todos eran altos y musculosos, sin pasarse.

-Eh, eh, ¿Y esta preciosidad quién es?- dijo uno, acercándose a mi y cogiéndome la mano para dejar un beso allí. No sé, pero no me gustó ese gesto. Si lo hubiera hecho Derek si que te gustaría, ¿eh? Me dijo mi subconsciente, maldito. Escuché como Derek miraba al chico con el ceño fruncido y gruñendo como un jodido perro, y mi hermano lo empujó hacia un lado para separarlo de mi.

-Es mi jodida hermana, quién la toque, que se despida de vivir.- advirtió Lucas a mi lado, colocando su brazo en mis hombros y dirigiéndome hacia secretaria.

-Bro, ya acompaño yo a Mel a secretaria, ves a clase que ya sabes quién te toca.- dijo Derek, a mi lado. ¿Ahora estaba en modo majo o qué? Vaya tío.

-Bueno... Vale, cuídala.- le dijo mi hermano, dándole en la espalda y caminando junto a Finn hacia una clase. Finn no dijo nada... ¿A este que le pasaba ahora?

-Venga, pequeña, entra o llegaremos tarde por tu culpa.- dijo Derek, poniendo la mano en mi cintura y dirigiéndome hacia secretaria. Me tensé al momento, no me gustaba que los chicos me tocaran mucho así, pero... No sé por qué mierda, cuando lo hacia él, mi tensión se relajaba y podía soportarlo. Es más, me gustaba.

Entramos y, en la sala, había un pequeño escritorio donde se encontraba una señora de unos 40 años, leyendo una revista del corazón. Al momento, alzó la vista y nos miró. Al ver a Derek, sonrió.

-¿Qué queréis?- dijo ella, amablemente, mientras quitaba la revista del corazón de su escritorio.

-Es nueva, necesita su horario. Se llama Mel Cook.- dijo Derek, sorprendiéndome con su voz completamente amable.

La señora nos miró de nuevo sonriendo y buscó encima de un montón de papeles el horario, cuando lo encontró, me lo entregó, le di las gracias y salí junto a Derek, pero antes de salir pude escuchar perfectamente (ya veis, tengo un oído super sónico) como la señora decía 'Qué bonita pareja hacen.' y, no sé por qué, me sonrojé de nuevo. Él no conseguiría enamorarme.

De camino por los pasillos, Derek volvió a posicionar su mano en mi cintura.

-Eh, eh, campeón. Sé que me amas, pero vayamos despacio, ¿Sí?- le solté, cosa que hizo que él riera.

Qué sonrisa más bonita tenía el cabrón.

-Pequeña, ya quisieras tú que yo me enamorara de ti. No confundas lo que tú sientes hacia mi, que lo que yo siento hacia ti, te vuelvo loco niñata.- me susurró él, esta vez más cerca de mi cuello. Mis defensas se activaron, y estaba preparada para pegarle la ostia del siglo, pero justo me robó mi preciado horario. Intenté quitárselo, pero era demasiado alto. Cabrón, volví a pensar.

-Tranquila, compartimos clase de ciencias avanzadas, vamos que el profesor tiene muy mala leche.- dijo Derek, cogiéndome de las piernas y elevándome hasta su hombro, quedando yo colgada como un jodido saco de patatas.

-¡SUÉLTAME IDIOTA DE CACAAAAAAAAA!- le dije, gritando y pegándole lo más fuerte que podía en la espalda.

-Mmm, buen masaje me haces eh niñata. Deja de gritar.- me ordenó él, riéndose. Inepto.

Llegamos a la puerta, y justo antes de entrar, me soltó delicadamente. Será idiota, primero me levanta como un saco de patatas y ahora me suelta delicadamente. Lo voy a matar.

Una vez más.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora