Capítulo 7

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Rápidamente cogí la mano de Kyle y corrí hacia nuestra clase. ¿Por qué mierda Drake tenía que estar aquí? ¿No se podía ir a la mierda un buen rato?

Al pasar, vi como Drake intentaba pararme, error. No debía pararme. No quiero estar cerca de él ni nada. Lo odio. Lo odio. Lo odio.

Antes no decías lo mismo, y dudo que ahora también. Recordó mi subconsciente. Gracias subconsciente por hacerme la vida tan feliz (ironía).

Entramos corriendo a clase y fuimos directos a los dos últimos asientos.

Me senté, dejé todo encima de mi mesa y me quedé pensando. Por qué siempre a la persona que no quieres ver, ¿más la ves? En medio de mi majestuoso pensamiento, una mano interrumpió mi mirando a la nada, pensando en todo.

-Eh, Mel. ¿Qué te pasa enana?- dijo Kyle, mirándome preocupado. Que agradable por su parte...

-Yo... Mmm... Nada... Solo... Otro día te cuento, ¿sí? Ahora solo quiero olvidar lo sucedido con... Esos.- dije yo aceleradamente, para no pensar más en ellos.

Kyle asintió y poco después vi como se levantaba. No le di importancia hasta que noté sus trabajados brazos al rededor mío, juntándonos en un abrazo.

-Tranquila ¿sí? Ya sabes que me puedes contar cualquier cosa. Que, aun que nos acabemos de conocer, le parto la cara a cualquier idiota que te haga daño.- dijo él, haciéndome sonreír. Vaya, este tío sí sabía como hacer que una chica sonría y se muera de amor. 

Al momento, entró el profesor. Nos entregó unas hojas con diferentes ejercicios. Que majo, primer día y mandando ejercicios.

Las siguientes clases pasaron también rápido. Quizá sea por que no paraba de pensar en todo lo sucedido... En casi todas, compartía clase con Eli, Kels o Kyle. Eran todos adorables. Creo que nos haríamos buenos amigos.

Al sonar el timbre de la última clase, recogí mis cosas y me despedí de Kels, ya que ella tenía que ir a por su hermano. Caminé por los pasillos, hasta la puerta de entrada, por donde salí.

Casi todos se metían en sus coches y se iban, otros pocos andaban por las calles, y yo... Bueno, yo estaba sentada en uno de los bancos. Escuchando Underdogs de Benjamin y motivándome poco a poco. ¡A tope de power!

Justo cuando acababa la canción, noté como alguien llamaba mi atención, me giré y volví a chocar con esos ojos oscuros que tantos problemas me trajeron.

-Mel...- dijo éste, en forma de saludo, curvándose para darme dos besos. Rápidamente lo esquivé. Ni loca dejo que me toque otra vez.

-¿Qué quieres?- dije yo cortante, mientras Drake tomaba asiento a mi lado, haciéndome sentir más incómoda de lo que estaba.

-Me he sorprendido al verte... Estás realmente... Hermosa.- dijo, acercándose un poco más a mi.

Oh no, campeón, tu técnica ya no funciona más conmigo.

-Pues muy bien.- dije yo, recogiendo mi mochila del suelo para irme de su lado.

He de admitir que... Me ponía aún nerviosa.. Pero.. ¡Dios! No.

-Eh, Mel, espera.- dijo Drake, agarrándome del brazo fuerte. Recordándome todo. No pude evitar soltar una lágrima. Yo... Yo no estaba bien...

-Déjame.- le solté como pude, ya que mi voz se quebró. Intentó hacer que le mirara, pero, justo después, sentí un fuerte viento que me hizo abrir los ojos, para encontrarme a Drake en el suelo y a Lucas terriblemente enfadado delante mío.

-¡Aléjate de ella mal nacido! ¡Ni se te ocurra volverle a hablar o cualquier cosa, por que te mataré!- dijo mi hermano en un fuerte gruñido. No quería que pelearan, así que agarré su brazo, que rápidamente, al saber que era yo, se fue destensando.

Al momento, él se giró para mirarme a los ojos con preocupación. Cuando vió que los tenía llorosos, volvió a tensarse, y hizo el intento de ir a por Drake, pero no lo logró, no lo iba a dejar.

-Por favor... V-vámonos de aquí...- dije yo en un susurro. Lucas asintió, y, con su brazo en mis hombros, nos encaminamos hacia el coche.
Al llegar al coche, estaban parados al lado Finn y Derek. A Finn se le veía más alegre que esta mañana, y me alegraba. Al verme, vino a abrazarme.
-Ai pequeña... ¿Qué ha pasado?- dijo Finn, soltandome de su agradable abrazo. En ese momento toqué mis mejillas, y como suponía, estaban mojadas. Mierda... No quería que mis lágrimas salieran y que me vieran tan débil. Derek vino a mi lado con cara de preocupación y, al verme, frunció el ceño y apretó los puños, dejando sus nudillos extremadamente blancos.
Sin decir nada, paso por el lado de Finn y mío y se fue en la dirección por donde habíamos venido Lucas y yo, gruñendo.
-Eh tío, no vale la pena. Vamonos a casa ya.- le dijo Lucas, deteniendo su paso. Derek me miró de reojo y, acepto. Lucas y Finn entraron al coche. Mientras yo me quedé en mi mismo sitio, y Derek se acercó a mi, secando las últimas lágrimas que quedaban en mi mejilla, delicadamente.
-Joder... ¿Qué mierda te hizo ese cabrón?- dijo Derek, mirándome directamente a los ojos.
-N-no quiero hablar... Por favor... Hoy no...- dije en un susurro.
-Tranquila pequeña...- dijo Derek, envolviéndome en un cálido abrazo. Lo acepté sin más. Se sentía tan bien... Pero el agradable sonido del coche nos separó. Mi hermano estaba nervioso dentro.
Mire a Derek y este, con la mirada, me dijo que subiéramos. Me senté en los asientos traseros con Finn mientras Derek estaba de copiloto. Finn sonrió al verme y yo hice el intento. Y seguramente fallé, por que al momento Finn me miró preocupado. Mierda. No quería eso.
El camino a casa fue silencioso. Se notaba la tensión, ya que mi hermano no paraba de apretar el volante, mientras Derek movía la pierna rápidamente. Por suerte, Finn a mi lado no estaba nervioso. Y eso me tranquilizaba un poco. Aun que no parará de pensar en Drake. Todo volvió a mi cabeza. Todos esos días... Semanas... Meses a su lado...
Y todo con la misma pregunta ¿por qué?
Al llegar, cada uno salio del coche sin esperar a otro, y entramos a casa. Nadie dijo nada. Yo. Por mi parte... Me fui a la habitación a pensar.
Puse mi móvil a cargar, y me recogí mis cosas para meterme en el baño. Necesitaba una ducha relajante ya.
Treinta minutos después, salía de mi agradable ducha, con el tiempo suficiente para pensar... Pensar en todo.
Me cambie por mi pijama de verano. Si, era de jodida niña pequeña. Pero le encantaba. Constaba de unos shorts holgados y cortos y una camiseta de tirantes que me iba enorme, pero corta. El pijama estaba demacrado. Pero seguía teniendo ese no se qué que me encantaba ponérmelo. Salí de la ducha y me encamine a mi habitación. Llamé a James. Necesitaba hablar con él. Al tercer toque, contestó.
-¿Mel? - Contestó él, feliz.
-James...- intenté decir, pero mi voz falló.
-¿Mel? ¿Qué te pasa?- preguntó esta vez él, preocupado.
-D-Drake... Él está aquí... Y N-no puedo...- susurré yo, pero Jamás pareció oírlo claramente.
-¿Tu hermano sabe qué pasó?- dijo James, intentando ocultar lo preocupado que estaba. Él sabía todo lo que había pasado...
-No... N-no tengo el valor de decírselo... Lo va a matar...- dije yo, a punto de llorar de nuevo.
-Mejor... Díselo. Pero no llores de nuevo... No vale la pena Mel...- dijo él, dejando su enfado de lado.
Decidí no hablarle más de ese tema. Y acabamos hablando de que quiero una tienda con mi helado favorito para mi sola. Soñar es gratis...
Una hora después, colgué y me sentía mejor. Debería hablar con mi hermano. Pero....
-¿Mel? - Preguntó alguien, pasando a mi habitación.
-¿Si?- le respondí a Derek tranquilamente, mientras dejaba mi móvil en la mesa, quedando de espaldas a él.
-Lo siento...- dijo él, a lo que yo no sabía a que se refería, hasta que me gire y noté una delicada presión de algo carnoso en mis labios.

Derek me estaba besando.

Una vez más.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora