Huyamos, Mikasa

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Fanart por: https://twitter.com/_sweetspicy_/status/1434469179520782340 

ººº

Quizá hubiese sido culpa del alcohol, quizá era culpa del lugar donde se encontraba o, simplemente, la respuesta que había recibido no era la que él esperaba. Quería que todos los horrores que vio en sus memorias desaparecieran o fueran una simple mentira; incluso que fueran recuerdos insertados.

Lamentablemente, esto no era así, y cuando en sus sueños la vio dentro de uno de los cráteres ocasionado por la pisada de un titán colosal tendida en el piso entre todo el humo, donde el color más visible era el rojo empapando su camisa blanca, Eren despertó agitado en medio de la noche. Su pecho subía y bajaba más rápido de lo normal, estaba bañado en sudor.

Eren se tocó el rostro, limpió sus lágrimas y ahogó sus sollozos en sus manos, intentando no despertar a Armin, quien dormía en la cama de a lado. Él ya no sabía cuánto tiempo más lograría soportar la culpa, todo lo que tendría que reprimir si quería ver libre a su pueblo. Si Mikasa o alguno de sus amigos moría por su mano jamás iba a perdonárselo.

¿Por qué rayos Mikasa no le había dicho que lo quería? ¿Por qué no le pidió que se escaparan para poder vivir una vida tranquila?

Fue la desesperación lo que lo llevó a abandonar su cama para dirigirse a la habitación donde ella dormía. Necesitaba un escape, y aunque estuviese siendo demasiado egoísta y poniendo todo el peso de sus pecados en los hombros de Mikasa, realmente rogaba por un poco de amor y compasión.

Abrió la puerta y la encontró profundamente dormida. Estaba a tiempo para cerrar la puerta y seguir adelante con su plan: alejarla para que no sufriera, terminar con siglos de odio y guerra...

Y sin embargo, se adentró en la habitación con pasos silenciosos, arrodillándose frente a la cama de Ackerman.

­—Mikasa —susurró en su oído.

Se estremeció cuando Sasha balbuceó algo que sonaba a carne. Asustado, se apresuró a despertar a su amiga.

­—Miki... Kasa, es algo importante —volvió a susurrar mientras acariciaba los mechones negros de cabello—. Despierta, por favor —terminó dejando un suave beso en la cicatriz de su mejilla.

Ella dijo su nombre entre sueños y el corazón de Eren se aceleró. Pronto, unos ojos grises lo saludaron. Mikasa, nerviosa y asustada por su proximidad, habló en voz alta.

—Eren, ¿qué...? —la palma del castaño se posó sobre sus boca en un intento para que Sasha no despertara. Por un momento, olvidó que la mayoría se encontraban demasiado ebrios para reparar en su presencia y lo que estaba a punto de hacer.

Mikasa lo miró confundida. Sus mejillas se tiñeron levemente de rojo ante el contacto, pero Eren no la soltó.

—Acompáñame afuera, tenemos una conversación pendiente —finalizó con un leve roce de sus labios en su oreja, liberando poco a poco los labios de la oriental.

Mikasa lo miró con los ojos muy abiertos, sin entender realmente lo que estaba pasando, no obstante, Eren le lanzó una mirada suplicante por lo que Mikasa salió de la cama y aceptó la mano que él le ofrecía para salir de la habitación en silencio.

Cruzaron la mansión de los Azumabito en completa oscuridad, guiados únicamente por el brillo de la luna que se colaba por las ventanas. Ella lo siguió hasta uno de los jardines.

Ahí, nadie podría escuchar su plan.

Mikasa se sentó en una pequeña banca, temblando ligeramente por, lo que Eren dedujo, era el frío de la noche. Podía sentir sus ojos sobre él mientras se paseaba de un lado a otro como un león enjaulado.

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⏰ Última actualización: Feb 14, 2022 ⏰

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