Advertencia: Este capítulo contiene spoilers del manga
La desolación y la devastación por lo que había hecho se hicieron presentes en cuanto recuperó la conciencia. Su cuerpo terminó de regenerarse, por lo que se pudo poner de pie. El paisaje que tenía frente a sus ojos era peor que el que vio en todas las memorias. Sin embargo, el ver cuerpos tendidos en el suelo más adelante, no mejoraron su estado de ánimo.
Conforme se fue acercando, el nudo en su garganta iba creciendo con cada paso que daba. Pronto reconoció los cuerpos de Reiner y de otra marleyana de cabello azabache, más adelante se encontraban otros dos cuerpos que suponía, pertenecían a Connie y a Jean; las quemaduras eran tan graves, que estaban casi irreconocibles.
Pero no veía el cuerpo de Mikasa y Armin, algo que no sabía si lo hacía sentir tranquilo o todavía más inquieto de lo que ya se encontraba. Entre tanto, continuó su camino a los últimos cuerpos que se veían a lo lejos.
Y entonces, el pánico se apoderó de él. La imagen que tenía en frente, no era otra que Mikasa sosteniendo el cuerpo inerte del último comandante de la Legión y a su lado, yacía el del capitán. Aquello jamás logró verlo en sus memorias, ni siquiera la herida que tenía en el abdomen Mikasa. Moriría si no recibía atención médica pronto.
No supo en qué momento, su paso torpe, se apresuró a acercarse al último remanente de sus amigos y de la poca humanidad que todavía le quedaba luego de aquella masacre.
La imagen empeoraba conforme se iba acercando y el grito desgarrador de la de rasgos orientales solo le señaló lo peor: Armin había muerto en sus brazos, por su culpa. No pudo salvarlos a pesar de todo lo que hizo.
{...}
Mikasa colocaba el cuerpo inmóvil del ojizarco, cuidadosamente, sobre el suelo de aquel cráter en el que se encontraban. La herida en su abdomen dolía demasiado, estaba demasiado cansada y devastada por los hechos de esos últimos días. Fue muy ingenua al pensar que podría traer a Eren de vuelta cuando sabía bien que esa faceta siempre fue él. No había un viejo Eren, aquel joven de ojos esmeralda siempre fue el bastardo suicida, el que exterminó a la humanidad dándole un futuro a los suyos. ¿Hizo lo correcto al intentar detenerlo? Jamás lo sabría.
Su cuerpo pesaba y su visión se nublaba, ya fuera por las lágrimas que estaba derramando o porque la muerte le estaba abriendo los brazos como una vieja amiga. No lo sabía, ni cuando cayó de espalda junto al rubio. Todo lo que quería se fue como un suspiro. Hasta que sintió unos brazos sostenerla.
Era él.
{...}
Cuando por fin pudo llegar a ella, la sostuvo en sus brazos. Sin importarle aquel violento temblor que la embargaba, ninguno sabía si era por el miedo o por la pérdida de sangre. No fue hasta entonces que se dio cuenta de lo devastador que fue el retumbar. Del horrible olor a muerte, de la enorme cantidad de cráteres y vapor por todo el lugar. No había más personas que ellos dos.
-Mikasa, ¿puedes oírme? ¿Mikasa?—llamó desesperado el castaño de ojos esmeralda.
La joven a penas podía mantenerse despierta. Ya no le quedaba fuerza para nada, sin embargo, milagrosamente, logró sostener una pequeña conversación con el que había sido el amor de su vida. Una persona a la que ya no conocía más.
-Eren...—su voz era suave y débil, no quedaba rastro alguno de la mujer fuerte que siempre estuvo a su lado.
-No tenías que venir, debías quedarte en la isla. Debías quedarte en dónde ibas a estar a salvo.—respondió al borde de las lágrimas. Al final todo había sido en vano. No pudo salvarlos.
-Sabes... que eso era... imposible—pronunciaba una débil azabache.
-Mikasa, se suponía que debía protegerlos—las lágrimas ya acompañaban al ojiverde.
-Lo perdí a él también Eren...en mis brazos—sentenció con demasiada pena una agonizante Mikasa.
El titán cambiante se percató que hablaba de Armin, pues había visto cómo se aferraba al cuerpo inmóvil del rubio antes de llegar a ella. ¿Cómo se le salió de las manos el retumbar?
-Ya no hables, tienes que resistir. Llegaremos a la isla y...—detuvo su hablar para darse cuenta de lo estúpido que sonaba. No sabía dónde se encontraban, ni siquiera sabía si la isla estaría a salvo. No tenía certeza de nada, por primera vez en cuatro años, no tenía la más mínima idea de qué hacer.
-No lo lograremos, ya es tarde... los perdí a todos...
-Aquí sigo, Mikasa. Por favor, no me dejes solo.—dijo mientras pegaba su frente a la de la joven.
El temblor del cuerpo de la joven iba cesando, presagiando lo peor. Así como Mikasa sostuvo a Armin en sus últimos momentos, él la sostendría en los suyos.
Se negaba a aceptar sus muertes. Se negaba a aceptar que la 104 había muerto. Se rehusaba. Pero sus cavilaciones se vieron interrumpidas por la última declaración de la joven de rasgos exóticos.
-No eres familia... te he amado desde que somos niños... siempre lo haré.—susurró la ojigris mientras comenzaba a cerrar sus ojos y tomaba la mano de sus compañeros caídos.
-¿Mikasa? Mikasa, mírame. No cierres los ojos, quédate conmigo.—decía desesperado, al tiempo que abrazaba con más fuerza el cuerpo de la Ackerman menor. Sus latidos eran cada vez más débiles y su respiración cada vez más tranquila.
Así, decidió hacer una última cosa. Con un brazo sostuvo la cintura de la que alguna vez fue la soldado que valía por cien, mientras que el otro, se dirigía a sus frías y blancas mejillas. La tomó con suma delicadeza y fue cerrando la distancia entre ellos para depositar un casto beso en los labios de su contraria, cargado con profundo amor y culpa.
Sintió los labios de la ojigris curvarse en un intento de sonrisa, al tiempo que exhalaba su último aliento.
-Perdóname, Mikasa.—finalizó un destrozado Eren Jaeger.
Ahí en medio de la nada, ante una risa escalofriante cargada de dolor y lágrimas recorriendo su rostro, depositó el cuerpo de la última persona que veía un poco de humanidad en él.
Los había matado cuando juró protegerlos. Esperaba, con todo su ser, que alguien pudiera llegar hasta esas memorias y lo impidiera.
Se negaba a aceptar la despedida de sus amigos. Se negaba a aceptar la soledad que implicaba la predestinación de su plan y el eterno bucle que continuaría hasta que lograra salvar a los que más amaba.
ººº
Hola mis queridos lectores, espero que estén bien.
La verdad, no me sentía con muchas ganas de escribir algo medio romántico. No después de lo que pasó en el 132, me puse muy sad, Hanji era de mis personajes favoritos.
Pero bueno, para este capítulo me base un poco en un texto que leí en facebook sobre el eterno bucle y la aceptación de Eren hacia la muerte de Mikasa y Armin.
Además, quería agradecerles muchísimo las casi 500 lecturas. Me hacen muy feliz con sus votos y sus comentarios. Espero que disfruten tanto como yo, estos pequeños shots que traigo para ustedes.
Gracias por leerme y nos leemos en la próxima :3
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En cualquier universo [One-Shots Eremika]
FanfictionY sin importar cuánto tiempo pasara, cuántas veces tuviera que buscarla, Eren siempre volvería a ella. Porque amaría a Mikasa incluso en cualquier universo. Serie de one shots sobre Eren y Mikasa (y uno que otro personaje del manga). Los personajes...
![En cualquier universo [One-Shots Eremika]](https://img.wattpad.com/cover/232402812-64-k387350.jpg)