Cuando tu respiración se agite y las yemas de sus dedos pasen por cada rastro de piel erizándola. Cuando tus músculos se tensen en espasmos y lagrimees de placer, ten en cuenta siempre de quien adorna tu vista y se adueña de esas sensaciones. Ten po...
〰️Disclaimer〰️ sin protección, esta potente la situación
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Llevaba gran parte de la noche bebiendo cerveza tras cerveza, permanecía sentado en la silla plástica que adornaba la balcón del apartamento; entrada la madrugada salió de casa por alrededor de quince minutos, habías pactado contigo misma comenzar a preocuparte e ir a buscarlo cuando el tiempo aumentase a veinte minutos, sin embargo ahí estaba, con una cajetilla nueva de cigarrillos que ya le faltaban tres cilindros de tabaco, de vez en cuando volteaba a mirarte a través del vidrio de la puerta corrediza que separaba ambas áreas, sus miradas conectaban, él sabía que llevabas bastante tiempo observando sus movimientos, queriendo decir palabra y reprocharle sus actitudes pero estabas resguardada en tu mente y teorías, no querías ser molesta ni tener que aconsejar a un chico mayor y más experimentado que tú, pero verlo así era alarmante y todavía quedaban días de espera a la llegada de su hermano.
Prendía el mechero que chispeaba de a colores para acercarlo al cigarrillo que sus labios vagamente sostenían, te miraba con sus ojos caídos, tentándote a hablar finalmente, pero tú solamente lo observabas. Sus labios empezaban a agrietarse por el alcohol que deshidrataba su cuerpo, su pecho inhalaba en humo profundamente y al soltarlo solo mostraba un cuarto de su perfil delineado, cerraba los ojos para sentir la brisa sobre su piel, y las trenzas de su cabello soltaban cada vez más unas pequeñas hebras que lo desordenaban totalmente, su apariencia era cansada y la ropa mal puesta lo hacía lucir desaliñado, más no dejaba de ser atractivo.
Te levantaste de tu asiento para llegar a la puerta corrediza y deslizarla. Él no volteó a verte, solo esperaba que hablaras de una vez.
—Creo que ya deberías parar, Ran — Suspiraste, —Él va a regresar.
—¿Cómo sabes?, no me sirven tus fantasías en este momento —Soltó cortante.
—Porque no es para siempre, solo son ganas de independizarse — Exclamaste.
—¡Pero no responde mis mensajes! — Contraatacó, — Se fue solo y muy repentinamente, ¡no estaré si le pasa algo porque no sé dónde mierda está!
—Lo estás subestimando, él sabe cuidarse, Ran — Regañaste, — Además, si no te responde es porque lo trataste malísimo y para más eres demasiado sobre protector — Finalizaste — ¿entiendes?
—Déjame en paz, tú no conoces a Rindo como yo lo hago — Cortó tú explicación.
—Sé bien mi posición frente a la tuya, pero de verdad no creo que tu hermano se desaparezca solo porque si. Él no es tan impulsivo como tú, lleva un día fuera y ya te ahogas en alcohol. — Bufaste, caminando para interponerte entre el panorama y él.
—Déjame en paz, no lo volveré a repetir — Le dio una calada a su cigarro, soplando todo el humo en tu cara, —No necesito que una niña me esté reprendiendo, yo soy el mayor acá y haré lo que me dé la gana ¿si me entendiste? —Preguntó entre dientes.