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Kalena observó fascinada como el ejército de la Corte Hada se acercaba velozmente a la orilla. Tuvo suerte de estar junto a Nova porque si no fuera por ella, quizá la hubiesen herido, ya que una furia se lanzó a ella con sus manos viscosas y asesinas, y el hada fue quién la asesinó por ella salvándola.
No tuvo que contar ni diez segundos para que todas esas hadas pisaran finalmente la costa acercándose a ellos.
Observó los lobos en los que ellos estaban montados. Eran los lobos que ella había visto en la Corte meses atrás.
Esos que le hacían recordar a la primavera con sus colores rojos, naranjas, amarillos e incluso verdes, con sus flores y hojas en el cuerpo como si fueran parte de sus pelajes coloridos y brillantes. Tan brillantes como el mismo sol.
Volteó rápidamente al sentir un movimiento a su espalda, viendo como su hermano y Nolan estaban junto a ellas dos.
Las hadas llegaron encima de sus lobos frente a ellos, un hombre rubio encabeza el enorme grupo que ya se había dispersado en pocos segundos atacando a las furias que aún seguían vivas y a los morgai que batallaban contra todos. De seguro él era una especie de Comandante para ellos.
—Vinimos a ayudar, nuestra Lady nos envió —dijo el hombre rubio agachando su cabeza como saludo encima de su lobo rojo.
Quedó maravillada con su ropa, nada parecido a las cosas que había visto en la Corte la última vez. Los guerreros ya no llevaban ni vestidos ni ropas brillantes. No, todos y cada uno de ellos llevaban armaduras que parecían hechas de cristal, con hojas y flores en ellas como si el bosque hubiese venido con ellos. Y todos estaban armados con espadas, arcos y demás cosas iguales de brillantes que sus armaduras.
Capaz habían fabricado sus armaduras con eso mismo.
Los cabellos de distintos colores que iban desde un negro hasta un verde hoja flameaban con el viento fuerte del invierno que hacía brillar sus tatuajes especiales
—Gracias —respondió su hermano.
Por su parte, el hada no dijo nada, simplemente lo observó un segundo más antes de comenzar a buscar su próxima presa.
Kalena volteó hacía su hermano que veía la escena pasmado, como si no pudiera creer absolutamente nada de lo que sucedía, ella lo entendía. Ella tampoco podía entender que estuvieran atacando a Kainhet al fin.
Desde que había comenzado a tener conciencia de lo que pasaba a su alrededor, ella había oído barbaridades sobre el reino y su monarquía, pero al fin, si los Dioses estaban de su lado, todo eso terminaría.
Y quizá, Arani o su sobrino podrían tomar el reino. A fin de cuentas, ellos eran Kainhet.
Tocó el hombro de Khowan para sacarlo de su ensoñación y llamar su atención.
—Debes ir a buscarla —pidió mirándolo a los ojos —. Debes ir a buscarla.
—Pero...
—Con los soldados de la Corte estaremos bien. No te preocupes por nosotros —respondió interrumpiéndolo, luego, lo tomó de la armadura dorada y lo acercó a ella, dándole una orden sin opción por primera vez en noventa y cuatro años —. Ve, y busca a Arani. Ahora, Khowan.
Soltó a su hermano viendo como este asentía con la cabeza. Luego vio a Nolan pidiéndole que lo cuidara y que se cuidara a sí mismo también.
Luego de darles un último vistazo a ambos, ellos voltearon y comenzaron a subir la montaña cruzando el fiordo y llevándose a unos diez soldados con ellos.
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El Trono de Hielo #2 (Terminada)
FantasíaEl invierno llegó. Pero no el que todos esperaban. Ilhea fue atacada por Kainhet y Arani fue secuestrada por el Rey. Ahora, ella lucha contra el peor de los monstruos, su padre. Y tendrá que ser más fuerte que nunca para enfrentarse al peor de sus i...
