✨Editado✨
Un día, Kalena había amanecido de la mejor manera posible. Al otro día todo eso había cambiado rotundamente.
Y Nolan había observado todo ese proceso desde lejos.
Desde el día en que atacaron la provincia del oeste y Doss había llegado con la noticia de la tragedia en su familia. Desde la noche en que había besado a Kalena había visto todo desde lejos.
En su defensa, tenía que pensar absolutamente todo.
Empezando en por qué demonios había hecho todo eso.
Todo había marchado de forma correcta cuando la había llevado a su habitación debido a que no podía hacerlo por sí misma. Había hecho eso cada día desde que había despertado luego del ataque en Nahobian, había cuidado su puerta día y noche, la había ayudado a moverse junto al grifo.
Él no supo en qué momento todo eso se había desvirtuado por completo llegando al punto en que se encontró besándola como si su propia vida dependiera de que Kalena siguiera besándolo. Como si estuviera hambriento de la Princesa.
Que los Dioses lo protegieran del futuro, porque había disfrutado besar a Kalena como nada en el mundo. Había disfrutado sentir esos labios calientes sobre los suyos, el tacto de sus manos en su pecho y en su cuello, el saber que ella estaba rodeada por sus brazos.
Cada pequeño segundo de ese corto y eterno momento le había encantado.
Pero había estado pensando seriamente porque había hecho eso, porque esa idea loca había pasado por su mente en primer lugar cuando se alejó la primera vez y la Princesa lo llamó.
No sabía con exactitud por qué lo había hecho. Pero si sabía algo, lo volvería a hacer, sin dudarlo un solo segundo. Y fue por eso que ahora miraba desde lejos, necesitaba enfriar su mente.
Fue por eso que, al segundo día de esa noche, cuando oyó el grito de Evelyn corrió con todas sus fuerzas hacía la habitación de la Princesa para solo encontrar a la madre de Kalena y Khowan llorando a mares.
Khowan había llegado segundos después, alarmado por los gritos de su madre. Les había gritado a los soldados que trajeran en ese mismo instante a una curandera mientras veía a su madre arrodillada en el borde de la cama de su hermana, la cual estaba completamente pálida e incosciente.
Y cuando la curandera llegó e intentó despertar a la Princesa, Nolan vio la línea negra subir por su brazo medio descubierto.
En ese mismo instante se había acercado a la cama y moviendo a la mujer, tomó todas las mantas y pieles que cubrían a Kalena y las alejó de ella por completo. Ese simple hecho solo les mostró algo que los congeló por completo, incluso a la curandera.
Desde la herida de su pierna, la cual seguía cubierta de tela y ungüento, se extendían líneas negras que recorrían el cuerpo de Kalena como un río hasta llegar a su estómago y brazos.
Eso solo había hecho que la curandera quitara rápidamente el apósito que cubría la herida, revelando el aspecto negro y verdoso de la herida.
Evelyn se sostenía de su hijo mientras lloraba más fuerte. No hizo falta que alguien le dijera a Nolan que era esto, era magia.
—Es imposible, vine la noche anterior a curar la herida y se veía bien —dijo la curandera, Myrna, si Nolan recordaba bien —. Yo no uso estas telas para cubrir heridas. Yo no lo hice, Majestad, lo juro.
—Descuida, sé que no —había dicho Khowan con la voz apretada y el ceño fruncido —. Esto es obra de la rata que Kainhet tiene en el castillo.
Luego de eso, pasaron largos minutos en los que no solo Myrna, sino todo un grupo de curanderas se encargaron de analizar cada parte del cuerpo de Kalena. Para ese entonces, Evelyn ya no lloraba, pero se mantenía sujeta a su hijo mayor mientras la preocupación y la tristeza inundaban sus facciones.
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El Trono de Hielo #2 (Terminada)
FantasieEl invierno llegó. Pero no el que todos esperaban. Ilhea fue atacada por Kainhet y Arani fue secuestrada por el Rey. Ahora, ella lucha contra el peor de los monstruos, su padre. Y tendrá que ser más fuerte que nunca para enfrentarse al peor de sus i...
