Portgas D. Ace es un chico muy sociable y bastante extrovertido que siempre obtiene lo que quiere.
McKenzie (Tn) es una chica un poco tranquila y conservadora que sueña despierta con el chico que ama.
Tanto Ace como (Tn) han estado destinados desde...
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(Tn)
2 de febrero de 2019
—¿Estás segura de que te sientes bien? —me pregunta mi mamá.
Estamos despidiéndonos frente a la puerta de la casa. Ella y papá están a punto de emprender su viaje a Chicago. No puedo creer que vayan a conducir hasta allá. Es un viaje de casi treinta y un horas.
No me gusta la idea, pero mi mamá me ha dicho que lo hacen de este modo para ahorrar un poco más y así lograr reponer el dinero que tomaron de los fondos para mis gastos de la universidad.
No lo hemos tenido nada fácil en los últimos dos años, dado que no ha habido mucho flujo de trabajo para mi papá que es contratista.
Entre los gastos fijos, la hipoteca y el seguro de la casa así como el de los autos, los recibos de servicios públicos tales como: agua, electricidad, gas, telefonía y todo lo que implica, sumando cada cosa que surge en la escuela de los niños..., ni siquiera lo que mamá aporta cubre la mitad de los gastos.
Mi mamá es secretaria en el ayuntamiento, aunque no es algo que haga feliz a mi celoso padre que pese a nuestros problemas económicos, le insiste en que pare de trabajar.
Por otro lado, no es mucho lo que hago encargándome de mis gastos con el dinero que gano en mi trabajo de medio tiempo de lunes a jueves como barista de un café local, pero al menos no tienen que preocuparse mucho por mi. Ruego porque todo se solucione pronto.
—Estoy bien —le respondo, mirando a papá que acomoda una pequeña maleta de viajero en la cabina del pasajero. Conduce un Toyota Tundra color negro. Es el auto que usa para trabajar—. ¿Ustedes estarán bien? Chicago está demasiado lejos, debieron coger un vuelo.
—Ya te lo he dicho —me tranquiliza—. Relevaré a tu papá para que duerma cuando esté cansado y haremos una parada en Montana antes de proseguir.
—Vale, pero...
—Sé honesta —me dice, dándome una mirada escrutadora—, ¿pasó algo entre Ace y tú en la dichosa fiesta de anoche?
Frunzo los labios y niego con la cabeza.
No mamá, no me pasa nada excepto que no he dormido ni un poco porque mi estúpido corazón no deja de agobiarme con lo ocurrido hace unas horas. Pasa que el chico que he amado toda mi vida es un idiota que... ¡ni siquiera deseo pensar en ello en este momento!
Ella enarca la ceja. Me ve con suspicacia. ¡Carajo, el súperpoder del instinto materno! Se nota que no me cree.
Mi papá es el paranoico desconfiado escandaloso que monta un drama por todo, y casi nunca acierta una, pero esta señora..., esta señora nunca habla de más, pero es como si pudiera ver a través de nosotros; eso incluye a mis pequeños hermanos.
—No pasa nada, es solo que no he dormido bien, sumando que vine a las doce, y son casi las cinco de la mañana.
—Ah, pero desde luego que querías andar de callejera.