Era una noche de luna llena.
Tú conducías el coche y yo miraba por la ventanilla.
Creía que todo iba a ir bien, que este era el viaje de nuestra vida.
Pero entonces te miré, y solo había oscuridad en tu mirada.
No me asusté, creo que era algo que ya había aceptado.
Me miré en el espejo, yo también había cambiado.
Ya no era tan inocente, ya no me creía ni una mentira.
Me toqué el corazón, era frío, congelado como la nieve después de todo el dolor que había combatido.
Ya no éramos los mismo, y no habría sido un problema si tú no hubieras esperado que fuera idéntica a la chica que se había ido junto a las hojas del otoño.
Siempre juzgabas todo lo que decía, como si por ser quién soy valiera menos mi opinión.
Creo que nunca me creías, creo que nunca escuchabas con atención lo que yo decía, hablar contigo era como hablar con un fantasma que nunca estaba.
Nunca fuiste capaz de ver la mujer en la que me había transformado. Nunca habías sido capaz de ver las alas que me habían crecido. Solo veías los torbellinos que provocaba con ellas, pero nunca olías las flores que polinizaba por puro placer.
Me echabas en cara todos mis errores, para ti nunca hacía nada bien.
Me ignorabas cada vez que querías, me mirabas cuando te apetecía.
La Luna no nos entendía y aunque el coche avanzaba el final de nuestra historia se acercaba. Y aunque me importabas, esta vez cada uno en un sitio se bajaba.
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CONFESIONES DE UN CORAZÓN QUE NO LATE - TLP
No FicciónPuedes llamarme Aura. A lo largo de mi vida he aprendido a sobrevivir sola, sin ayuda de nada, creo que al final todos te fallan. Nadie quiere a su lado a una persona con TLP y con múltiples problemas mentales. Solo quiero desahogarme en algún siti...