Continuitas... (Parte II)

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Parte dos.

Encasa...

─¿Alysa? ─pregunté en voz alta

─¡En la sala!

Qué bueno que se encontraba en casa.

─¿Qué hacen tan temprano en casa, aún no acaban las clases? ─preguntó en cuanto me vio entrar a la sala acompañado de Jack ─¡Hola, Jack! ─Parecía feliz de verlo.

─Hola Alysa ─respondió Jack con una sonrisa en su rostro ─, bueno respondiendo a tu pregunta, hoy Alex parece que decidió comportarse de una manera muy extraña y era necesario que lo sacara de la escuela o de lo contrario se lo habrían llevado a un psiquiátrico.

Negué con la cabeza y le sonreí sin mostrar los dientes, era una sonrisa apenada de esas que te hacen sentir tímidos de la situación y con miedo de lo que podría pasar si realmente me decidía a hablar. Jack me hizo el favor de acercarme a ella mientras ella me miraba curiosa.

─¿Sucede algo? ─pregunta observándonos ─Los noto demasiado serios, chicos.

─Sucede mucho ─Jack habla primero y yo suspiro ─, pero este muchachote de acá no quiere decirme nada hasta hablar contigo. Lo cual es muy extraño si me lo preguntas, pero como no me han preguntado nada mejor me quedo aquí esperando alguna explicación de lo extraño que se está comportando.

─Jack... ─Pido, pero de inmediato me callo ─Amigo, puedes darnos unos minutos prometo que te voy a contar todo, solo necesito que ella esté de acuerdo.

─¿Y si no lo está? ─pregunta.

─Aun así te lo contaré ─prometí.

Me sentía derrotado, sentía de alguna manera muy extraña que por una segunda vez en mi vida no podía con las cosas que me pasaban y no podía tampoco darle una solución o al menos una que no me sintiera como un tonto cuando intentaba hablar sobre ello. Dejé escapar el aire que mantenía en mis pulmones y esperé a que Jack nos dejara solos a Alysa y a mí.

Cuando nos encontramos solos y me percaté desde mi posición que él no nos podía escuchar, o al menos eso es lo que esperaba miré a Alysa con pesar y después a cualquier parte del lugar.

─Bien, es momento de que te presentes ahora ─hablé hacia la nada esperando que por una vez hiciera caso de mis palabras ─, sabes que es el momento de que hables con los dos en un mismo lugar.

─¿Alex?..

Fijé la vista en su bello y pequeño rostro y volví a darle esa sonrisa sin mostrar mis dientes.

─Alysa, es momento de que hablemos los tres ─comencé a hablar ─después de hoy no creo poder seguir y mantenerme cuerdo si no hablamos con la verdad.

─Pero ¿qué verdad, Alex? ─preguntó con clara confusión.

─Los sueños, las voces de las que hemos hablado y que ambos hemos escuchado ─me detuve por un momento para tomar aire y miré hacia adelante sin fijarme en algún punto ─, las actitudes que hemos tenido a raíz del accidente y antes cobran sentido si es que has tenido la misma suerte de ser perseguido por lo que parece un alma en pena que al parecer es más que un alma en pena.

─Alex, en verdad no entiendo ─Estaba confundida, lo podía entender porque yo también me encontraba así y siendo sincero conmigo mismo, yo tampoco entendía del todo el punto de estar aquí y vivir todo que había estado viviendo ─, ¿por qué sacar a conversación ahora lo que ambos hemos escuchado teniendo a Jack tan cerca? ─susurró.

Ding, dong. El punto al que quería llegar.

─Es Jack el motivo de esta conversación, Alysa ─confesé y volví a verla antes de inspeccionar de nuevo la habitación en la que nos encontrábamos ─ya que hoy lo que sea que nos esté pasando lo alcanzó a él y a toda la clase. Los sueños que parecen reales que yo, qué tú seguramente has tenido y que no me has contado dejaron de ser sueños.

─¿Qué quieres decir?

─Que hoy lo que en nuestra ingenuidad y esperanza de tener una enorme capacidad para imaginar se volvió una realidad, Alysa ─contesté observándola finalmente ─. Involucró a Jack y a toda mi clase, casi me mata y Jack... ─Me detuve al sentir un calosfrío por todo mi cuerpo ─Mi amigo Jack se volvió algo horrible, pensé que no erra real y que solo se trataba de una alucinación por dolor o algo parecido...

─Pero así, ¿verdad?

Negué y cerré los ojos por un momento antes de continuar.

─Luego de eso Alysa, llegó ella. La voz que nos acompaña en sueños, el día y en todo momento ─continué ─ni siquiera sé como supe que era ella, solo lo sabía y me dejé llevar con la única intención de sobrevivir.

»Alysa lo que te voy a decir ahora no sé que tanto te resuene o que tan extraño te parezca real, pero... ─tomé un respiro tratando de encontrar las palabras al recordar lo sucedido. Aun me sentía afectado por lo que había vivido ─Pero lo que sucedió hoy en medio de mi clase es por ti, al parecer todo lo que hemos vivido en los últimos meses es gracias a que existes. Eres como una especie de elegida para salvar a una nación, eres...

─La hija de la Reina Mística de Garla ─terminó por mí en apenas un susurro.

─Sí ─Ni siquiera había tiempo para preguntarle cómo es que lo sabía─, y te están buscando.

─Lo sé..., pero y ¿Jack?

─Jack es solo Jack al parecer, ─dije ─ pero el que sea mi amigo y que yo sea de alguna forma muy retorcida por cierto ─confesé en medio de una risa nerviosa ─ un Guerreo Fengary. El que yo tenga un Alma de Guerrero y esté a tu lado cuidándote de alguna manera y que Jack sea tan apegado lo volvió a él y a todos a nuestro alrededor un blanco para los Fergas.

─Entiendo.

Me preocupaba la normalidad con la que nos encontrábamos hablando del tema, también me parecía preocupante como ambos estábamos asumiendo como un hecho en nuestras realidades y en nuestras vidas la presencia y sobre todo la existencia de mundos que hasta hace poco solo creíamos posible en la ficción y en los libros. Parecía que realmente estaba en nuestra sangre la historia que no conocíamos detrás de nuestra existencia.

Era el momento perfecto para que la voz de la Reina apareciera o más que ella se apareciera, pero no lo hacía.

─A lo que quiero llegar Alysa ─dije luego una pausa ─es que debemos decirle todo a Jack, más si todo lo que hemos vivido y pasado en los últimos días seguirá pasando.

»Podré tener un Alma de Guerrero y realmente provenir de Fengary, pero no puedo protegerte solo al menos no sin entrenamiento ─La situación me sobrepasaba ─, y menos estando aquí en silla de ruedas con un hombro sanando y una pierna rota. La magia podrá existir y tú y yo podemos ser los raros que somos, pero somos un blanco fácil y también volvemos un blanco fácil a los que nos rodean.

─Lo sé ─Alysa estaba angustiada lo podía notar ─, pero ¿qué podemos hacer?

─Hacer que venga, la Reina.



Aquí tienen finalmente dla parte dos del capítulo. No había podido terminarlar. He estado muy cansada, sin embargo, espero que les guste. Chao <3.

Alma de GuerreroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora