La luz que se extingue
No se cuánto es el tiempo que paso intentando abrir la puerta de la habitación en donde se escuchan los gritos de Alissa. Mientras más tiempo paso moviendo la perrilla de la puerta y empujando más fallo con cada movimiento.
Vuelvo a empujar la puerta y no pasa nada, mi hombro comienza a dolerme pero por alguna razón siento que no puedo parar hasta ver que se encuentra bien o al menos ponerla a salvo.
─Por favor...─pide, y su voz parece desganada y sin fuerzas. Mi mente inmediatamente empieza a pedir que no lo haga ─Me duele mucho, ayúdame.
Pateo la puerta una vez más, pero no pasa nada. La escucho lamentarse una vez más y me mata un poco más, mi corazón comienza a acelerarse cada vez más y siento la sangre correr por mi cuerpo a mil por hora.
Siento un jalón en mi camisa y la ira que parece a instantes de escapar de mi me hace girar el rosto y sentir ese sentimiento fuerte, rápido y frenético lleno de adrenalina. Es la mamá de Alissa, mi pecho se mueve de arriba hacia abajo con demasiada rapidez en señal de que mi respiración no es la adecuada.
─¡Ya deja de golpear la puerta! ─me ordena. Puedo notar que está molesta, sin embargo, mi molestia es aún más grande de solo pensar que su preocupación por su hija es nula.
─Ábrala entonces ─exijo, pero su respuesta es un "No" ─. Entonces la tiraré si es necesario.
─No lo harás ─vuelve a desafiarme.
─No me lo impedirá ─la reto.
La señora me observa atónita, pero no vuelve a hablar o intentar interrumpirme, sin embargo, tampoco veo la intención de hacerme la tarea más fácil. Parece empeñada en hacer que no llegue a ella, pero ¿Por qué no querría ayudar a su hija o permitir que la ayude?
Asiento con la cabeza, incapaz de creer aun que no quiera brindar su apoyo para que salve a su hija. Respiro por la boca, inhalo y exhalo una y otra vez porque parece que soy de hacerlo tranquilamente por mi nariz, incluso me atrevo a decir que mis pulmones me queman por el esfuerzo que hago intentando abrir esta puerta.
Cierro los ojos por unos cuantos segundos antes de volver a abrirlos y seguir en mi misión de salvarla.
¿De qué rayos está hecha esta puerta que no puedo abrirla?
Vuelvo a patear la madera de la puerta una vez más, pero no pasa nada.
Hay sudor en mi frente y este no tarde en llegar a mis cejar y pronto a mis ojos, levanto mi brazo derecho y paso mi brazo por mi frente intentando quitar todo lo que puedo del sudor. Es justo ese momento en el que me tomo un respiro para limpiar el sudor cuando a mis oídos llegan más gritos de Alissa.
Son gritos que no parecen humanos, al contrario parecen estar cargados tanto dolor. Del tipo de dolor que proviene de lo más profundo del estómago.
Por alguna razón mi corazón se siente como si lo estrujaran cuando llego los gritos de dolor que ella hace, pareciera que con cada segundo que pasa aumenta. El solo hecho de pensar que ella sufre más con el pasar de los minutos me hace volver a golpear la puerta con más fuerza, justo como si esta hubiese resurgido de algún lado.
─ ¡Alissa! Habla por favor ─pido, y vuelvo a golpear una vez más pero con más fuerza. No escucho nada y eso e preocupa ─¡Alissa, por favor contesta!..
Me alejo lo más que puedo de la puerta y vuelvo impactar contra ella usando mi hombro.
»¡Jack! ─lo llamo ─Jack, llama a una ambulancia rápido.
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Alma de Guerrero
FantasíaSoy un alma destruida que se niega a aceptarlo, pero que con cada segundo que paso a su lado se regenera. Soy un hombre que se ha formado e incluso reformado con la alegría de un alma que parece ser inmortal y eternamente alegre. Soy Alex, y por pr...
