Capítulo Veinte

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Intentas actuar normal.
Los susurros de la Luna.

─¡Toc Toc! ─No puedo evitar decir al empujar la puerta que se encuentra entreabierta.

─¡No entres!

Escucho un grito y Jack quien me trajo hoy en compañía de su mamá jala la silla hacia atrás y en el proceso hace que golpee mi pierna con el marco de la pueta.

─¡Por Dios, Jack! ─Me quejo al sentir la aguda punzada de dolor que recorre mi pierna ─Ten más cuidado por favor o terminaras matándome y yo quedaré postrado en esta silla para siempre.

Jack no me responde o se disculpa, pero el maldito sí que se ríe de mi dolor en este momento. Niego con la cabeza, peor me evito decirle algo más.

Me acomoda a un lado de la puerta y él se sienta justo a mi lado.

─Ahora sí amigo, ya estás acomodado ─Dice.

─Gracias, Jack.

─No hay de qué ─responde y se queda callado. Muy raro en él así que solo espero a que diga algo más ─. Oye Alex...

Y sí, tenía razón sabía que no podría guardar silencio por mucho tiempo. Giro el rostro para verlo y alzo mi ceja en clara señal para que continúe, pero no lo hace así que no puedo evitar poner los ojos en blanco y volver a mirar al frente.

─¿Hablaras o te quedarás callado? ─Pregunté.

Esperé a que dijera algo, pero no respondió a mi pregunta o hizo algún sonido por lo que supuse que lo había dejado por la paz.

Yo no dije nada, solo mantuve el silencio esperando a que pudiera entrar a la habitación, pero la pierna comenzaba a dolerme más, así que como pude me acomodé en la silla tratando de aliviar un poco el peso y desentumirme.

»¿Alex?..

Volteé a verlo otra vez sin decir nada, sé que reirá o se pondrá nervioso porque no soporta que lo observe fijamente sin despegar la mirada de él. Jack como esperaba alejó su mirada de mí y fijarla en otro lugar u otra cosa, eso me hizo reír.

─Qué pasa, Jack ¿por qué no solo dices y dejas de martirizarte? ─Digo.

─¡No me estoy martirizando! ─Se queja y yo rio de nuevo.

─Solo dilo, Jack ─Lo aliento.

─Bien, bien.... ─Contesta, pero eso no le quita lo nervioso. Está dándole muchas vueltas a un asunto que no conozco todavía y comienzo a impacientarme ─Alex, ¿Qué es lo que te pasa?

─¿A mí?

─Claro que a ti, bobo ─Responde golpeando mi nuca y claro que me quejo porque dolió el golpe ─.Estás actuando muy raro desde que nos diste semejante susto al quedar inconsciente en tu casa y no despertar por un buen rato, realmente me preocupa que hayas quedado traumado al ver el túnel con la luz al final o algo parecido.

Toma una pausa en donde creo que me da la oportunidad de hablar, pero no lo hago. Tampoco lo miro, no me atrevo, pero comienzo a ponerme nervioso; creo que después de todo no sirvo a para ser actor o aparentar..Estás actuando muy raro desde que nos diste semejante susto al quedar inconscienteen tu casa y no despertar por un buen rato, realmente me preocupa que hayasquedado traumado al ver el túnel con la luz al final o algo parecido.

»Parece que intentas actuar normal, pero a mí no me convences, Alex ─dice, pero no digo nada ─. ¿Qué es lo que sucede amigo? Porque parece que sufres o algo te quita la paz que tenías cuando recién pasó esto.

Alma de GuerreroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora