¡Basta!

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Capítulo 8

—Oh no, Jisoo, nos quedamos dormidos y el último bus pasa en media hora. Mejor vamos —dijo Ren, tomándola de la mano con urgencia.

Jisoo se levantó de golpe, aún medio dormida. Salieron de la zona que los protegía corriendo bajo la lluvia, subieron al bus empapados, riendo mientras los ancianos los miraban con desaprobación y los jóvenes comentaban "qué romántico". Llegaron justo a tiempo.

—Supongo que aquí nos despedimos, Jisoo. Ten, una flor —dijo Ren con dulzura, entregándosela.

—Gracias, Ren —respondió Jisoo, tomando la flor con una sonrisa. —¡Taxi! —llamó, despidiéndose con un abrazo antes de subir al auto. Dio la dirección al conductor. —Gracias, señor —añadió, al saber que Ren ya había pagado el viaje.

Al bajarse, aún mojada de pies a cabeza, se encontró con Jackson.

—Jisoo, no sabes cuánto te he buscado —dijo Jackson, aliviado.

—Perdón, Jackson. Aunque sé que quieres regañarme, vayamos adentro. Me estoy congelando —respondió Jisoo, entrando a la casa.

—Vaya, vaya... hasta que te dignas a aparecer —dijo Jae Hyun con sarcasmo, observándola desde la sala.

—Buenas noches, señor Han —respondió Jisoo con seriedad, mirándolo a los ojos.

—¿Dónde estabas? —preguntó Jae Hyun con tono seco.

—Estaba con mi alfa, señor Han —respondió Jisoo con firmeza.

—Tu alfa soy yo —dijo Jae Hyun, acercándose.

—¿Usted mi alfa? No sé de qué habla —replicó Jisoo, con una sonrisa irónica.

—¿Quieres que te recuerde cuando te hice mía? —preguntó Jae Hyun, con voz grave.

—No, señor Han. Gracias. Conseguí a alguien que me hizo suya en todos los sentidos. Él sí me amó, y esta vez sí lo disfruté —respondió Jisoo con voz firme.

—¡Cállate! —gritó Jae Hyun, golpeando la mesa. Todos los presentes se retiraron, dejándolos solos.

—Señor Han, su prometida lo debe estar esperando. No debería estar pendiente de los omegas de otros —dijo Jisoo con tono cortante.

—Vuelve a decir que eres de alguien más y no respondo, Jisoo —advirtió Jae Hyun, con los ojos encendidos.

—Ya no le tengo miedo, Jae Hyun. ¿Sabe por qué? Me dijo tantas veces que era una patética llorona que tomé sus palabras y me hice más fuerte. Usted no me interesa ni un poco. Lo que siento por usted ahora es asco y pena. Y siento pena por su prometida que estará pagando el precio de caer en manos de semejante monstruo. Usted no merece que nadie lo ame —dijo Jisoo, con voz firme y mirada decidida.

—¿Quién te crees? Vienes aquí queriendo hacerte la valiente conmigo pero no te queda. Solo veo a una cualquiera mojada delante de mí —respondió Jae Hyun con desprecio.

—Llámeme como quiera. No me importa cómo me vea usted. Porque mientras usted piensa eso de mí, para mi alfa soy lo más maravilloso —dijo Jisoo, comenzando a subir las escaleras.

—¡No he terminado de hablar contigo! ¡Jisoo! ¡Jisoo! —gritó Jae Hyun, siguiéndola.

Jisoo ignoró sus gritos, llegó a su habitación y cerró la puerta con seguro.

Jae Hyun subió y golpeó la puerta con fuerza.

—¡Abre la maldita puerta o la tiro abajo, Jisoo! —gritó con furia.

¡Eres Mi Pago! Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora