Molestia

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Al día siguiente, Jisoo no podía levantarse de lo cansada que se sentía. Se llevó las manos al vientre y susurró:

—Bebé, por favor estás robando toda mi fuerza y necesito trabajar o tu padre se dará cuenta.

Mientras tanto, Jae Hyun ya estaba despierto. No había dormido bien. Su alfa solo pedía estar cerca de Jisoo. Bajó por su desayuno y se sentó en la mesa, esperando que se lo trajeran. Pasaron varios minutos.

—¿Por qué aún no me traen mi comida? —preguntó Jae Hyun, molesto.

—Señor, perdone. Es que Jisoo aún no baja de su habitación —respondió la beta.

—Ok, retírate... ¿quién se cree ella que es? —dijo Jae Hyun, levantándose con rabia. Subió las escaleras y golpeó la puerta con fuerza.

Jisoo se levantó asustada. Por un momento pensó que la casa temblaba. Escuchó el estruendo en la puerta y suspiró. Seguro es Jae Hyun... Abrió aún con sueño.

—¿Qué te pasa? ¿Por qué aún estás durmiendo? Son casi las 10 de la mañana —dijo Jae Hyun, entrando sin permiso.

—Perdón, Jae Hyun. Es que me siento sin energía —respondió Jisoo, con voz débil.

—¿Tú ahora qué te crees? ¿Eres tú la señora de esta casa y por eso te levantas cuando quieres? No olvides que puedes estar marcada por mí pero no eres nada aquí. Así que debes seguir cocinando —dijo Jae Hyun, con tono cortante.

—¿Por qué me diste tu tarjeta, entonces? Si no soy nada —preguntó Jisoo, bajando la mirada.

—Para que te compres ropa. Porque lo que usas te hace parecer una zorra —respondió Jae Hyun, sin piedad.

Jisoo bajó el rostro. Solo recibía insultos.

—Tú solo tienes cosas malas para decirme, Jae Hyun —susurró Jisoo.

—¿Qué esperas? ¿Que sea como el idiota ese que te traía flores? —preguntó Jae Hyun, con sarcasmo.

—No pero podrías ser más ama... —intentó decir Jisoo, pero las ganas de vomitar la vencieron. Salió corriendo al baño.

—¿Estás enferma? —preguntó Jae Hyun, siguiéndola.

—Creo que la comida me ha hecho mal —respondió Jisoo, intentando disimular.

—Espero que sea eso. Y no me salgas con que una molestia crece en tu vientre. No quiero hijos. No soporto a esas molestias que tocan y rompen todo. Aparte, apestan y hacen mucho ruido —dijo Jae Hyun con desprecio.

—¿Molestia? ¿Es así como ves a lo que sería una parte de ti? —preguntó Jisoo, dolida.

—Sí. Así que ni te animes a imaginar cachorros conmigo, porque no sucederá —respondió Jae Hyun, sin titubear.

—Está bien, Jae Hyun —dijo Jisoo, conteniendo las lágrimas.

—En fin, me voy. Ya que no pude comer, tendré que hacerlo en la calle —dijo Jae Hyun, saliendo.

—No volverá a pasar —susurró Jisoo, viendo cómo se alejaba.

Triste, Jisoo comenzó a recoger sus cosas. Metió todo en maletas.— ¡Me voy!.

Jackson, preocupado, llamó a Jae Hyun.

—Señor Han, perdone que lo llame. Pero Jisoo tomó sus maletas y quiere irse de la mansión. ¿Qué debo hacer?

—No dejes que se vaya. Voy para allá —respondió Jae Hyun, aún en el auto, sin haber llegado a la empresa.

—Déjame salir, Jackson. Por favor —pidió Jisoo, desde la puerta.

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