Arrepentimiento

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Capítulo 6

Martes. Jisoo vio el calendario y soltó un suspiro.
Se levantó, hizo sus rutinas, se bañó y se vistió como de costumbre. Al bajar a la cocina, comenzó a preparar el desayuno. Había olvidado taparse el chupón de olor en el cuello. Preparó la bandeja de comida para el señor Han y estaba por llevarla cuando la beta la detuvo.

—No, Jisoo. El señor Han dijo que no quiere que le lleves el desayuno —informó la beta con tono neutro.

—Está bien. Ten la bandeja con su comida —respondió Jisoo, entregándola con calma.

Pasado un rato, Jisoo no pudo evitar preguntarse por qué Jae Hyun se molestaba tanto. Si lo único que decía sentir por ella era odio, ¿por qué esa intensidad? Sin pensarlo, salió enojada hasta la sala y se plantó frente a él.

—¿No te dijeron que no quiero verte? Lárgate de mi presencia —dijo Jae Hyun con frialdad.

—¿Por qué? ¿Qué hice para que estés tan enojado? —preguntó Jisoo, sin moverse.

—Ya te dije. Odio a las zorras como tú, es todo —respondió Jae Hyun con desprecio.

—Yo no soy lo que usted dice. Ren solo me marcó con su olor como de costumbre. Pero incluso si me hubiese acostado con él, ¿a usted qué le importa? —dijo Jisoo, con voz firme.

—¡Cállate, Jisoo y vete de aquí! —gritó Jae Hyun, golpeando la mesa con fuerza.

Jisoo se sobresaltó. Un temor recorrió su cuerpo. Las lágrimas comenzaron a brotar.

—Ahí vas a llorar otra vez. Es que eres tan patética no te soporto —dijo Jae Hyun, levantándose y saliendo de la sala, dejando a Jisoo llorando en silencio.

"Alfa... la madre luna nos ha enviado este omega. No lo alejes de nosotros" —susurró la voz interna de su lobo.

Jisoo subió a su habitación. Comenzó a bailar como forma de liberar lo que sentía. Cuando se sintió mejor, se duchó y bajó a la cocina. Preparó el almuerzo, pero el señor Han no apareció. Preparó la cena, pero tampoco vino. Resignada, se fue a acostar. No entendía por qué le importaba tanto alguien que era tan cruel con ella.

 No entendía por qué le importaba tanto alguien que era tan cruel con ella

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Toc, toc, toc.
Jisoo escuchó la puerta. Se levantó y fue a abrir. El olor a vino le golpeó la nariz. Levantó la mirada.

—¿Señor Han...? —preguntó Jisoo, sorprendida.

Jae Hyun no dijo nada. Solo la besó.

Jisoo abrió los labios, dejando que el beso se profundizara. Sintió la cálida lengua de Jae Hyun dentro de su boca. Él la tomó en brazos, sintiendo sus piernas rodear su cintura. La llevó hasta la cama, sin encender las luces.

Los besos eran intensos, necesitados. Jisoo sentía sus labios en el cuello, sus manos recorriendo su espalda. La ropa fue desapareciendo entre caricias y susurros. Jisoo temblaba, vulnerable, pero entregada. Su cuerpo pedía más y su lobo lo llamaba sin miedo.

—Jae... quiero sentirte —susurró Jisoo, con voz entrecortada.

—¿Estás segura? —preguntó Jae Hyun con el aliento agitado.

—Sí. No quiero que me prepares. Quiero sentirte así —respondió Jisoo, aferrándose a él.

Jae Hyun la miró por un momento. Luego, la besó con fuerza y la tomó con cuidado. El dolor fue real, pero también lo fue la entrega. Jisoo se aferraba a él sus lágrimas mezcladas con sus gemidos. El vínculo se formaba y su cuerpo lo reconocía.

—Tómame, alfa. Márcame como tuya —dijo Jisoo, mostrando su cuello.

Jae Hyun lamió la piel y dejó salir sus colmillos. Mordió con firmeza, sintiendo el lazo crearse. Jisoo gritó, alcanzando su segundo clímax. Jae Hyun se dejó llevar, sintiendo el nudo formarse en su interior.

—Auch... —susurró Jisoo, sintiendo el dolor del nudo por primera vez.

Jae Hyun se giró, dejando a Jisoo sobre él. Sonrió, cansado y avergonzado. Jisoo también sonreía, su omega feliz.

—¿Esto significa que aceptas que me quieres? —preguntó Jisoo en voz baja, ocultando su vergüenza.

—¿De qué hablas, Jisoo? —respondió Jae Hyun, sin expresión.

—De lo que acaba de pasar. Nos entregamos. Fue mi primera vez. Ahora compartimos un lazo —dijo Jisoo, con una sonrisa tímida.

—No, Jisoo. Esto para mí no fue nada. Vine necesitado de sexo, y tú eras la única disponible. Fuiste la afortunada —respondió Jae Hyun con frialdad.

La sonrisa de Jisoo se desvaneció. Las lágrimas comenzaron a caer. Giró el rostro, intentando ocultarlas.

—¿Puede por favor salir de mí...? —pidió Jisoo, con voz rota.

—Aún está el nudo. Si salgo, te voy a lastimar —respondió Jae Hyun, sin emoción.

—¿Por qué me hace esto...? —preguntó Jisoo, temblando.

—¿Qué? ¿Hacerte gemir y tener orgasmos? —respondió Jae Hyun, con sarcasmo.

—Usted sabía que yo era virgen. Y ahora me dice que esto no le importa —dijo Jisoo, con dolor.

—Jisoo, te dejaré unas reglas claras —dijo Jae Hyun, con tono firme.

—Yo no me enamoro.
—Nunca le voy a pertenecer a nadie.
—Lo único que tendrás de mí, si quieres es sexo.
—Nada de dramas, celos o cursilería.
—Desde ahora debes saber: eres una más. Nada te hace especial.

El nudo comenzó a desinflamarse. Jisoo se levantó, ignorando el dolor. Sintió la tibieza de su sangre. Se había lastimado.

—¿Estás loca? Mira cómo te lastimaste —dijo Jae Hyun, al ver la sangre bajar por sus muslos.

—Señor Han, no se preocupe. Por favor, salga de mi habitación y olvide lo que pasó. Esto jamás se volverá a repetir —dijo Jisoo, con voz quebrada.

—Está bien. Me voy —respondió Jae Hyun, cubriéndose con una sábana—. Enviaré algo para el dolor. Por el lazo, no te preocupes. Luego lo podemos romper.

"¿Podía sentirme más humillada?" —pensó Jisoo.
Si antes no era una cualquiera, ahora se sentía como una más. Entró a la tina, puso el agua lo más fría posible y comenzó a restregar su cuerpo. Quería quitarse lo sucio que sentía. Las lágrimas no dejaban de salir. Su omega lloraba con ella. No solo la habían usado. La habían rechazado.

Jae Hyun llegó a su habitación y se fue a bañar.

"Alfa... has herido su parte humana y su parte animal. Solo harás que nos odie y rechace" —susurró su lobo.

"Ya nos probó. No podrá dejar de desearnos. Cada vez que llegue su celo, estará loca por tenernos. Ahora nos pertenece" —respondió Jae Hyun, convencido.

"Alfa... idiota. No ves que Jisoo no es igual a los demás. Si alguien llega mostrando amor, nuestra omega se refugiará en él" —advirtió su lobo.

—No me importa. Ya tuve lo que quería. A partir de ahora, no me importa lo que haga. Logré quitarle la inocencia antes que ese —dijo Jae Hyun, cerrando los ojos con rabia.

¡Eres Mi Pago! Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora