La familia Han era una familia que aparentaba ser normal, pero la realidad es que tenía negocios oscuros que eran muy bien disimulados con sus empresas de electrónicos...
El señor Seo apostó todo en uno de los casinos sin registros de los Han y al v...
Al día siguiente, Jisoo despertó sintiéndose un poco mejor. El baño con agua fría había relajado sus músculos pero no podía negar la vergüenza que sentía al estar marcada. Se colocó un suéter de cuello alto y se maquilló cuidadosamente, intentando cubrir la marca.
Bajó a la cocina y comenzó a preparar el desayuno.
—Hola, Jisoo. Buenos días. El señor Han no va a desayunar, pero ha pedido que hagas el almuerzo para dos —informó la beta con tono amable.
—¡Sí! —exclamó Jisoo con entusiasmo, pensando seguro se arrepintió, aceptó sus sentimientos por mí y comeremos juntos. Estaba tan feliz que cocinó con esmero, poniendo todo su amor en cada detalle.
A las dos de la tarde, la beta volvió.
—Jisoo, sirve la comida. Iré a llevarla. El señor Han vino con una señorita muy hermosa —comentó la beta con tono casual.
Jisoo bajó el rostro, conteniendo las lágrimas. Sirvió la comida en silencio y la entregó.
"¿Puede humillarme aún más?" —pensó, levantando el rostro para evitar llorar. Tomó una bocanada de aire.
—¿Jisoo, estás bien? —preguntó Jackson con preocupación.
—Oh, sí. Estoy muy bien. ¿Vienes por tu plato de comida? —respondió Jisoo con una sonrisa fingida.
—Sí, venía por mi comida. Pero antes te daré un consejo: no te enamores del señor Han. Solo vas a sufrir —advirtió Jackson con voz seria.
—No te preocupes, Jackson. Ten —dijo Jisoo, extendiéndole el plato.
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En el comedor, Suran sonreía.
—Jae Hyun, me encantó la comida. Me gustaría felicitar a tu cocinero. Esta explosión de sabores debe venir de un chef de alto nivel —comentó Suran con entusiasmo.
—Está bien, hermosa. La traeré para ti. Aunque te aviso, Jisoo es muy estúpida —respondió Jae Hyun con desdén.
—No digas eso. Para cocinar así debe tener un talento único —replicó Suran con dulzura.
—Sí, claro —dijo Jae Hyun, haciendo una mueca. Luego se levantó y fue a la cocina—. Jisoo, ponte inhibidor y ve a ver a Suran ella quiere felicitarte por la comida de hoy —ordenó con tono seco.
—Sí, señor Han —respondió Jisoo con seriedad.
Al llegar al comedor, Suran la miró sorprendida.
—Oh, ¿tú eres la cocinera? Pero si tan solo eres un niña. Creí que era alguien muy viejo —dijo Suran con curiosidad.
—Sí, señorita. Yo soy la cocinera —respondió Jisoo con voz baja.