La Reunión

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Un nuevo día llegó. Todo estaba nublado. Jisoo no había asistido a clases ni ayer ni hoy. No se sentía preparada, ni física ni mentalmente. Con Jae Hyun hablaba solo lo necesario. Él había intentado acercarse, pero Jisoo no volvería a caer.

Toc, toc, toc.
La puerta sonó con suavidad.

—¿Sí? —respondió Jisoo con voz apagada.

—¿Podemos hablar? —preguntó Jae Hyun desde el otro lado.

—Pasa, Jae Hyun —dijo Jisoo, sin moverse de su lugar.

—Verás, hoy es la celebración del embarazo de Jessie y no sé si debo regalar algo —comentó Jae Hyun, cruzando los brazos.

—Claro que debes. Es tu primer sobrino —respondió Jisoo con una pequeña sonrisa.

—¿Y qué crees que deba comprarle? —preguntó Jae Hyun, pensativo.

—¿Qué tal si haces algo por ti mismo? —sugirió Jisoo con dulzura.

—¿Como qué? —preguntó Jae Hyun, curioso.

—Cerca de uno de mis lugares favoritos puedes pintar lámparas tú mismo. En la habitación del bebé serán útiles —explicó Jisoo con entusiasmo.

—¿No es demasiado tonto? —preguntó Jae Hyun, dudando.

—No. Y créeme, es mejor que cualquier cosa que compres —respondió Jisoo con convicción.

—Ok, vamos —aceptó Jae Hyun, con una sonrisa leve.

Ambos fueron al lugar y comenzaron a pintar lámparas para el cuarto del bebé. Jisoo estaba emocionada. Para ella, pintar era como una terapia. Por un momento, olvidó la molestia con Jae Hyun. Incluso lo veía como alguien tierno, mientras él escogía meticulosamente la paleta de colores.

—¿Jisoo, te gusta? —preguntó Jae Hyun, mostrando su diseño.

—¡Guau! Tienes talento para pintar, pero te faltó aquí —respondió Jisoo, señalando su mejilla.

—¿Dónde? —preguntó Jae Hyun, acercándose.

—¡Aquí! —dijo Jisoo, pintando su mejilla con una sonrisa traviesa.

—Jajaja, traviesa —respondió Jae Hyun, riendo por primera vez en mucho tiempo.

Era la primera vez que Jisoo se sentía libre. Ver a ese Jae Hyun era maravilloso. No quería que ese momento terminara. Después de pintar, fueron al centro comercial, compraron ropa y cosas para el bebé. Almorzaron juntos y luego regresaron a la casa para arreglarse antes de ir a la reunión en casa de Kai.

—Dejaremos las cosas en el auto. Vamos a bañarnos, arreglarnos y vayamos a la reunión —dijo Jae Hyun, acompañando a Jisoo hasta su habitación—. Gracias por este día. Fue lindo —añadió con sinceridad.

—De nada, Jae Hyun. De verdad que cuando quieres, puedes ser lindo y adorable —respondió Jisoo con una sonrisa tímida.

Jae Hyun se acercó y la besó. Moría por hacerlo. Puso su mano en la nuca de Jisoo, buscando más contacto.

Jisoo se dejó llevar y correspondió al beso. Entraron a la habitación. Entre beso y beso, se perdieron en el momento. La intimidad fue suave, intensa y llena de deseo contenido. Jisoo se entregó con vulnerabilidad, y Jae Hyun la recibió con ternura. Sus cuerpos se encontraron y por primera vez, no hubo dolor, solo conexión.

Después, Jae Hyun renovó la marca con cuidado, limpiando la herida con su lengua. Jisoo temblaba, no por miedo, sino por la intensidad del momento. Jae Hyun la abrazó, la sostuvo y guió con paciencia.

¡Eres Mi Pago! Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora