Provocación.

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Otro día comenzó y como de costumbre, Jisoo preparó el desayuno para el señor Han. Sin embargo, comenzó a sentirse mal. El inhibidor de olor ya no le hacía efecto. Buscó más, pero no tenía. Su temperatura aumentaba y el dolor en su vientre también.

—Traigan mi desayuno —ordenó Jae Hyun con impaciencia, ya sentado en la mesa.

—Jisoo, el señor Han ya quiere comer —informó la beta con tono apurado.

—Por favor, lleva la comida tú. Me siento mal —respondió Jisoo, llevándose las manos al vientre con expresión de dolor.

—Está bien, pero estoy segura de que el señor Han se va a enojar —advirtió la beta con preocupación.

—¿Por qué Jisoo no trajo mi comida? —preguntó Jae Hyun en tono molesto.

—Es que se siente mal, señor —respondió la beta con cautela.

—Que venga inmediatamente. No me importa. Mientras no esté muerta debe traerme la comida personalmente —ordenó Jae Hyun con frialdad.

—Sí, señor... Jisoo, el señor Han ha pedido verte —repitió la beta, esta vez con voz temblorosa.

Jisoo salió a la sala como pudo, aunque apenas podía mantenerse erguida por el dolor.

—¿Qué es ese olor a mandarina? —preguntó Jae Hyun, frunciendo el ceño mientras su lobo se agitaba.

—Soy yo, señor. Perdón, se me acabó el inhibidor. Quería ir por más, pero Jackson me dijo que no tenía permitido salir —explicó Jisoo con voz débil.

—¡Mientes! Solo haces eso para provocar a los alfas. En fin, solo quería decirte que pase lo que pase, siempre debes traerme tú la comida —respondió Jae Hyun con tono cortante.

—Perdón, señor. Es que me siento mal. Mi celo se está adelantando y no tengo supresores. ¿Me permitiría ir a comprar, por favor? —suplicó Jisoo con voz quebrada.

—Jackson, ve y compra solo un supresor —ordenó Jae Hyun, riendo con burla.

—¿Uno, señor? Eso no me aliviaría en nada... —dijo Jisoo, sorprendida.

—Sí, solo uno. Puedes retirarte. Tu olor me da asco —respondió Jae Hyun con desdén.

Jisoo salió como pudo, llegó a su cuarto y se metió a la ducha con agua fría, intentando calmar la fiebre de su cuerpo. Salió con una bata de baño y se dirigía a la cama cuando escuchó un toque en la puerta. Pensó que era Jackson, pero para su sorpresa, era Jae Hyun.

—Señor Han... —susurró Jisoo, sorprendida al verlo.

—Jackson tuvo que irse pero aquí y e traje el supresor. ¿Dime, te estabas tocando? —preguntó Jae Hyun con tono burlón.

—Señor, no es gracioso. Ya le dije, soy virgen y estoy sufriendo —respondió Jisoo con vergüenza.

Jae Hyun se acercó y olfateó su cuello haciendo que Jisoo soltara un pequeño gemido involuntario.

—Ok, Jisoo. Ya tienes tu supresor, me voy —dijo Jae Hyun, peleando contra su lobo.

Jisoo lo tomó por la manga de la camisa.

—¿Qué quieres, que te folle? Lo siento, pero no puedes ni hacer que se me pare. El día que te entregues a mí será porque realmente lo deseas, no por la calentura de tu celo —dijo Jae Hyun, riendo divertido al ver el rostro sonrojado de Jisoo.

Triste, Jisoo soltó la manga. Su lobo se sintió rechazado. Cerró la puerta, se tomó el supresor, pero su cuerpo ardía. Necesitaba un alfa por primera vez sentía ese deseo y su lobo no dejaba de llamar a Jae Hyun.

Dos días pasaron. El dolor del celo se calmó.

Era domingo y mañana, por fin, Jisoo vería a Ren.Recuperada la lucidez no sabía cómo pudo pensar que Jae Hyun era su alfa si ella estaba allí como seguro de pago.

"Ren, anhelo tanto verte y estar entre tus brazos. Ahora que cumplí mis 18, podré entregarme a ti como te lo prometí. Espero tener muchos cachorros contigo" —pensó Jisoo con emoción.

Ya recuperada, bajó sonriente a preparar el desayuno para Jae Hyun.

—Ya pueden traerme mi desayuno —ordenó Jae Hyun con tono seco desde el comedor.

—Aquí tiene, señor Han —dijo Jisoo, acercándose con la bandeja.

—Ya veo. Si estás aquí, es porque tu celo pasó —comentó Jae Hyun, observándola con atención.

—Sí, señor —respondió Jisoo, bajando la mirada mientras se sonrojaba.

—¿Tu olor lo dejas salir así solo para provocarme? Porque si eso intentas, no funciona —preguntó Jae Hyun con tono burlón.

—No, señor. Disculpe. Aún no me traen inhibidor de olor —respondió Jisoo con nerviosismo.

—Bromeo, Jisoo. Por cierto, ¿mañana vas a clases en la universidad? —preguntó Jae Hyun con aparente indiferencia.

—Sí, señor. Mañana iré —respondió Jisoo, sintiendo sus mejillas arder.

—¿Tanto sonrojo es porque planeas que mañana mismo te quiten la virginidad? —preguntó Jae Hyun con tono provocador.

—Señor Han, deje de decir esas cosas, por favor —pidió Jisoo, incómoda.

—Por favor, Jisoo. Eso ya no es tabú el sexo es algo normal. Créeme, una vez lo pruebes, no podrás parar. Tu cuerpo lo pedirá cada vez más —explicó Jae Hyun con voz baja y seductora.

—S-señor Han... yo quiero vivir la experiencia... —admitió Jisoo con timidez.

Jae Hyun se levantó, hizo una seña para que todos se fueran.

—Eres tan ingenua, Jisoo. Has idealizado tanto tu primera vez que lo que yo diga no es nada comparado con lo que tienes en tu cabeza —dijo Jae Hyun, acercándose lentamente.

Jae Hyun dejó un beso en sus labios. Jisoo se alejó rápidamente, sintiendo su corazón acelerarse.

—Perdón, señor Han... —susurró Jisoo, temblando.

—¿Perdón? Siempre es perdón. Solo quería ponerte nerviosa. Me divierte tu cara de tonta asustada —respondió Jae Hyun, riendo.

"Mejor me retiro. Odio ser el payaso de Jae Hyun" —pensó Jisoo, sintiéndose humillada.

Jae Hyun la tomó del brazo.

—Aunque te cueste aceptarlo, tu lobo me llama. Desea que lo tome y lo haga mío —dijo Jae Hyun con voz grave.

—¿De qué habla? Mi alfa es Ren. Por usted solo siento respeto... —respondió Jisoo, nerviosa.

Jae Hyun la soltó de golpe, apretó los puños, conteniéndose.

—Vete, Jisoo... —ordenó Jae Hyun con rabia contenida.

Cuando la vio irse, se enojó consigo mismo. Al mismo tiempo, se rió de lo patético que había sido. Invitó a sus amigas y ordenó a las trabajadoras que mudaran a Jisoo a la habitación contigua.

"Quiero que, mientras tenga sexo salvaje, ella escuche. Esa tonta terminará aceptando que soy su alfa. Después de todo, es mi pago. Y aunque no me importe, ahora solo quiero divertirme... haciéndola sufrir" —pensó Jae Hyun con una sonrisa ladina.

¡Eres Mi Pago! Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora