Ayuda Externa

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En casa de los padres de Han Jae Hyun

—Hace más de dos meses que quiero ver a Jae Hyun y él simplemente me ignora —dijo la señora Han, con tono dramático—. Así son los hijos los llevas en tu vientre, te cuidas, das lo mejor de ti para que nazcan sanos. Luego los ayudas a crecer y ellos, al ser hombres, se van y te desechan como si nunca significaste nada.

—Sana, amor, deja el drama y ve a su casa —respondió su esposo, con una sonrisa paciente.

—Tienes razón, Han. Iré a su casa y me va a escuchar —dijo ella, decidida.

—Recuerda que ya no es un niño —advirtió él.

—No me importa. Para mí siempre será mi bebé —respondió Sana, con firmeza.

Después de arreglarse, la señora Han fue a la casa de Jae Hyun.

Después de arreglarse, la señora Han fue a la casa de Jae Hyun

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—Bienvenida, señora Han —dijo la beta, recibiéndola.

—Gracias. ¿Me puedes decir dónde está Jae? —preguntó, dejando su chaqueta en sus manos.

—No lo sé, señora. Tal vez el señor Jackson sepa —respondió la beta.

—Está bien —dijo Sana, comenzando a caminar. En ese momento, sintió un olor ligero a vino. Caminó despacio, siguiendo el rastro. Ese olor es de mi hijo seguro se está ocultando de mí.

—¡Tú... escoria! —exclamó, pero se quedó en silencio al ver que no era su hijo, sino una omega con olor a mandarina mezclado con el de Jae Hyun.

—¿Tú quién eres? —preguntó Sana, con voz firme.

—Yo soy Seo Jisoo... —respondió Jisoo, asustada. Frente an ella estaba una mujer de cabello negro con algunas canas, ojos profundos como la noche y piel tan pálida como la de Jae Hyun. Lo peor: la había llamado escoria.

—No te asustes. Soy la señora Han y si hueles a mi hijo, significa que ¿eres su omega? —preguntó Sana, suavizando el tono.

—No,yo no soy su omega —dijo Jisoo, bajando la mirada, avergonzada.

—Pero si tienes su olor, es porque estás marcada. No sabes lo feliz que me hace. En este momento le perdono todo al ingrato ese. Que no me respondiera si es porque estaba cuidándote lo perdono. Y si me dicen que esperas cachorros, más aún le perdono todo en la vida —dijo Sana, emocionada.

—Señora... no. No es lo que usted piensa —respondió Jisoo, con voz temblorosa.

—¿De qué hablas? Y te pido que seas sincera —dijo Sana, con preocupación.

—Su hijo me maltrata. Hace dos meses y medio me llevó a hacerme un aborto en contra de mi voluntad. Perdí a mis dos cachorros —confesó Jisoo, con lágrimas en los ojos.

—¿Pero por qué? —preguntó Sana, con los ojos llenos de lágrimas—. Perdóname. No sabía nada. Mi hijo es un estúpido. Yo que creí que había cambiado pero él y su padre todo me lo ocultan.

¡Eres Mi Pago! Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora