Jisoo vio al señor Han marcharse. En ese instante, sintió que toda protección se había desvanecido. Oficialmente, ahora le pertenecía a Jae Hyun y solo le quedaba una verdad que ardía como veneno: su padre la había vendido. Quedó atrapada en medio de una locura, convertida en garantía de pago. Se sentía peor que cualquier objeto.
—Bien, Jisoo. Vamos —dijo Jae Hyun con voz seca.
—¿A dónde? —preguntó Jisoo, con temor en la garganta.
—A hacerte un aborto no me sirves si tienes una molestia en tu vientre —respondió Jae Hyun sin titubear.
Jisoo no entendía cómo podía hablar así. Definitivamente está vacío por dentro. Con lágrimas en los ojos, se arrodilló frente a él.
—No, por favor te lo suplico. ¡No lo hagas!. Te juro que no volveré a fallar en tus comidas, ni voy a llorar más. Te juro que cuando nazca el cachorro ni sentirás su presencia. Pero por favor no lo hagas —dijo Jisoo, con voz quebrada.
—Ahora eres mía. Y haré lo que me plazca. Lo que quiero hacer ahora es llevarte a la clínica para que abortes. Porque una simple omega como tú no tendrá la dicha de llevar mi cachorro en su vientre —respondió Jae Hyun, con crueldad.
—No,no lo permitiré —gritó Jisoo, intentando correr hacia la planta alta.
—¿A dónde crees que vas? —dijo Jae Hyun, corriendo tras ella. La cargó sobre su hombro. Sentía sus piernas moverse, sus golpes débiles en la espalda.
—¡Eres un monstruo! Te voy a odiar toda mi vida por esto —gritó Jisoo, antes de sentir sus párpados pesados y la fuerza abandonar su cuerpo.
Jisoo se desmayó. Jae Hyun aprovechó para meterla al auto y conducir hasta la clínica.
—Bienvenido. ¿En qué podemos ayudarle? —preguntó la recepcionista, una beta de cabello rojo y ojos verdes. Llevaba lentes que acentuaban su belleza.
En otra ocasión, tal vez la llevaría a mi cama, pensó Jae Hyun. Pero ahora debo librarme de este estorbo.
—Mi hermana quedó en cinta y el alfa no se quiere hacer responsable. Venimos a que le realicen un aborto —dijo Jae Hyun, sin emoción.
—Pero la joven está inconsciente —respondió la recepcionista, preocupada.
—No se preocupe por esos detalles. Hagan lo que les dije dile al médico que el y su equipo tendrán una muy jugosa recompensa —ordenó Jae Hyun.
—Está bien. Hablaré con el doctor encargado —dijo ella, retirándose.
Minutos después, el doctor salió.
—Buenas, señor. Le explicaré: su hermana está muy joven. Puede tener hemorragias al principio,su omega puede deprimirse mucho y el riesgo más grande de todos es que existe la posibilidad de que quede estéril —explicó el médico.
—Nada de eso importa. Haga lo que tenga que hacer. Y si queda estéril, mejor —respondió Jae Hyun, sin pestañear.
—Está bien. Lleven al joven a la sala de operaciones—ordenó el doctor.
Jae Hyun entregó a Jisoo. La vio ser llevada en una camilla. Le colocaron una máscara de gas para mantenerla dormida. Mientras tanto, él llenaba los formularios.
—Alfa... humano, por favor. No lo hagas. Vas a romper a nuestra omega —susurró su lobo, desesperado.
—Cállate. No estoy para molestias. Jisoo me lo va a agradecer —respondió Jae Hyun, ignorando el dolor que se gestaba dentro de él.
El lobo lloraba. Sabía que la segunda oportunidad para formar su manada se desvanecía. Y él no podía hacer nada.
Aun con la máscara de gas, el omega de Jisoo luchaba por ese pequeño cachorro en su vientre.
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¡Eres Mi Pago!
WerewolfLa familia Han era una familia que aparentaba ser normal, pero la realidad es que tenía negocios oscuros que eran muy bien disimulados con sus empresas de electrónicos... El señor Seo apostó todo en uno de los casinos sin registros de los Han y al v...
