Manjirō Sano es un universitario que necesita dinero, Ken Ryuguji CEO de una gran agencia no esta interesado en nadie, una aplicación les dará a ambos lo que necesitan.
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Draken condujo hasta una cafetería algo lejos de todo el disturbio del centro, había conocido ese local hace dos años atrás mientras caminaba buscando un sitio donde comer; estaba decorado al estilo de los 80's con un cartel en letras neón anunciando el nombre.
Lo primero que pensó Ryugūji fue llevar a Mikey a un restaurante de esos a los que el esta acostumbrado pero , después de pensarlo detenidamente concluyo que eso sería demasiado ostentoso para su enano y prefería que su primer encuentro fuera cómodo.
Mikey por su parte estaba encantando con el lugar; se veía tan increíble y hermoso, fue rápidamente a ocupar asiento en uno de los sillones ¡vaya realmente es cómodo! .
───Pareces niño en dulcería.
───Nunca había venido a un lugar así ───. Se sintió apenado ¿estaba viéndose demasiado infantil? ¿Y si eso le molestaba a Ken-chin?.
───Eres tan lindo ───. Sonríe , toma asiento en el sillón de frente dejando la mesa como unica division.
Draken trata de pensar de que forma empezar esta charla: incómodo, era la primera ( y esperaba única ) vez que debía proponerle a alguien un tipo de relación por compromiso y más de este estilo, preferiria no hacerlo pero el motivo de que Mikey se acercara a el fue su dinero ¿no? , por su parte Manjirō estaba más concentrado mirando el menú.
Luego de unos minutos Ryugūji tomó aire. ───Me gusta como te queda esa ropa.
───¿Uh? Fue un regalo de mi amigo, no tenía nada más y tenía prisa por salir ───. Durante la mañana se quejó del atuendo pero ahora que Ken-chin lo menciono esta feliz de usarlo. ───Yo tenía razón, el estilo de chico malo te queda tan ¡tan sexy!.
───Hace mucho no me vestía así, lo admito es liberador no tener un traje por un día.
───¿Sientes que rejuveneciste, anciano? ───. Una risilla de burla sale de su garganta ganándose una mirada recriminatoria.
Antes de continuar la charla una mesera se acerca amablemente para tomar su órden, Mikey permitió que Draken ordenara por el en esta ocasión al ser quien más experiencia tenía, al anotar la orden con una reverencia la mesera los vuelve a dejar solos.
───Bien, ¿te parece si discutimos el contrato? .
Mikey parpadea unos momentos confundido, su cerebro hace click recordándole el motivo de estar en ese momento en el restaurante; un leve dolor se presenta en su pecho pero decide ignorarlo. ───Uh claro.
De su chaqueta saca un par de hojas, primero pensó en traer su maletín pero al ser tan pocos papeles no se tomaría esa molestia. Le entrega las hojas al chico delante suyo.