Capítulo 2

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Gotas gruesas resbalaban de su cabello y de toda su ropa. Era una suerte que fuese verano o Mikasa juraría que mataría a Ymir por haberle empapado la ropa, ahora tenía que caminar con el agua escurriendo por todo el piso.

— Ya, cambia esa cara —se reía Ymir, burlándose del aspecto de la azabache.

Mikasa solo suspiró profundamente para sacar toda su furia. Cualquier otra niña ya habría explotado, pero ella necesitaba ser paciente si quería mantenerse estoica.

Habian ido al río del este, a refrescarse un poco. Antes de conseguir rentar una habitacion donde quedarse, solían ir a bañarse por allá, ahora solo habían ido por jugar un rato. Sin embargo, Mikasa no estaba feliz por su ropa completamente mojada.

— ¿Cuántos años me dijiste que tenías? —cuestionó Mikasa.

— Seten... trece —se corrigió—, ¿por qué?

— Porque pareces una niña haciendo estas cosas —exprimía el largo de su falda para no seguir dejando un rastro de agua en las calles de la ciudad.

Hace ya medio año que convivía con Ymir, reconocía que su forma de vivir era mejor que la de antes de conocerla. ¿En qué sentido? Pues ahora no se sentía tan mal de robar, pues solo lo hacía a aquellos que poseían más a base de corrupción, como los nobles del interior. Se estaban quedando en Trost para no llamar la atención, pero claramente sus acciones iban contra los de la muralla Sina.

— Ya tengo a nuestra siguiente víctima —anunció Ymir—, ¡y es uno grande!

— ¿Qué noble será esta vez? —preguntó Mikasa.

— Un Reiss —propuso.

— ¿A cuál de todos?

— Solo hay uno —comentó la castaña—, parece ser que la familia murió en un accidente, ¿qué era, un incendio? —esa cuestión fue más para ella misma— ¡En fin! Tiene a uno que otro policía militar resguardándolo, no será mucho problema lidiar con ellos —aseguró.

Lo que no sabía ninguna de las dos era que estarían por meterse con alguien peligroso. Mikasa lo pensó por un rato, pero al fin y al cabo aceptó, quien sabía más de los objetivos era Ymir así que solo le tocaba seguirla.

— Bien... —aceptó la azabache— iremos.

***

No podía ser que hayan terminado en esa situación.

Atrapadas detrás de un edificio solitario, era el único lugar accesible para resguardarse, aunque no les duraría mucho. Aquellas niñas no esperaban que su travesura para intentar ganar dinero de forma deshonesta, terminase en una lucha por sus vidas, que eran amenazadas por la Policía Militar Central, del Escuadrón de Control Anti-personal para ser precisos.

¿Reiss era alguien tan importante? ¿No era un noble más como los otros a los que ya habian atacado? ¿Por qué la Policía Militar se movilizó tan rápido? Ni siquiera habian robado nada, apenas habian puesto un pie en la propiedad de los Reiss.

— ¿Dónde se metieron, mocosas escurridizas? —preguntó una irónica voz con son de burla.

Kenny Ackerman ni se esforzaba en apresurar sus pasos. Su objetivo eran simples niñas que cometieron el error de ingresar a terreno privado, y no habría representado un gran problema de no ser porque la propiedad era de Reiss, quien tenía secretos que ocultar. Tendría que matar a esas niñas y eso no le daba pena.

— Nos va a matar —avisó Mikasa en susurros.

No había forma de escapar, si no se movían de allí, las encontrarían, pero si se movían, indicarían su posición y las atraparían también. Mikasa no era tonta, conocía ese aire asesino que exhibía aquel hombre, y no presentía tener oportunidad de escapar. Quizás su vida debía terminar allí...

Parallel  [EreMika]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora