La consciencia le fue devuelta con atisbos de dolor en la sien. Inhalar oxígeno para sus pulmones le hacían arder las fosas nasales y al intentar frotarse ésta, se dio cuenta que no podía movilizar manos y piernas.
— ¿Ya estás despierta? —preguntó una voz a su lado.
Se giró como pudo y vislumbró al capitán Levi, también en la misma situación que ella. Se giró hacia el otro lado y pudo ver a Annie, inconsciente, no se movía, ¿estaba viva?
— ¡Annie! —llamó en voz alta, ignorando por completo al Levi que no obtuvo respuesta a su pregunta— ¡Annie! —volvió a llamar, esta vez, con voz quebrada, le picaba la garganta.
Veía el pecho de la rubia subir lenta y pausadamente, así que logró tranquilizarse al saber que su amiga estaba viva.
— ¿Dónde estamos? —preguntó mientras veía a su alrededor.
No podía distinguir mucho debido a la poca luminosidad; sin embargo, era muy obvio que no estarían cerca de donde los atraparon, sería muy tonto si no los hubiesen movido de lugar.
— No lo sé —contestó el pelinegro, intentando pasar el hecho de que había sido ignorado anteriormente—, pero al parecer lo sabremos pronto —indicó escuchando ligeros pasos haciéndose cada vez más cercanos.
La puerta fue abierta apaciblemente, dejando ver, al final de su recorrido, la figura de una mujer alta, vestida de blanco y un cabello negro, parecido al ébano, el cual caía sobre su espalda de manera, ligeramente, desordenada.
Ambos Ackerman la vieron con poco entusiasmo, disimulando, a su vez, la hostilidad que sentían y la precaución que tomaban pese a no tener facilidad de mover sus extremidades.
— No creí encontrarlos despiertos —fue lo primero que pronunció aquella mujer, aunque su voz sonaba tranquila, ni siquiera trató de evitar mostrar sorpresa en su rostro.
— ¿Quién eres? —increpó Levi. Se mostraba más confiado al presentir que la mujer, en realidad, no era un gran peligro. El que ninguno de los tres estuviesen amordazados, indicaba que era una amateur en estas cosas. Aun así, no pudo mantener calma debido a que entre las personas que los atacaron, estaba Kenny; él definitivamente no era un principiante.
— Antes de eso, ¿qué intentaban hacer aquí? —cuestionó la mujer— Ustedes son de la Legión de Reconocimiento, ¿cierto? No hay absolutamente nada que les interese en este lugar.
— Como habrás visto, hay una gran recompensa por apresarnos —respondió Levi—, no es algo que podamos ignorar tan fácilmente. Además, ustedes quieren algo de nosotros también.
La mujer sonrió tenuemente. Les resultaba muy difícil entender qué pensaba y hasta les parecía tonto que estuviese allí sin ningún guardia. Ellos estaban prisioneros pero nada le podía asegurar que no pudiesen escapar, eran soldados entrenados después de todo.
— Solo quiero que me entreguen a Christa Lenz —contestó al fin, luego de haber pensado mucho en su respuesta—, ella no debería estar en la Legión.
— ¿Eso por qué? —intervino, esta vez, Mikasa.
— No es alguien que pueda tirar su vida así nomás.
— Ella lo decidió así.
— Christa es importante.
— ¿Para quiénes?
— Eso no les incumbe —empezaba a hartarse de que aquella joven le hiciese cuestionamientos sin tomar en cuenta su estado de rehén.
— Historia no es una herramienta —Mikasa siguió contraatacando verbalmente.
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Parallel [EreMika]
Fanfiction- ¿Eres Jaeger? -recordó- Por casualidad, ¿conoces a un doctor de apellido Jaeger? -preguntó la azabache con mucha curiosidad. - Sí... es mi padre -respondió el castaño aunque parecía haber un sentimiento de culpa e incomodidad en su voz y ella no...
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