Capítulo 5

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Si hace tres años, no, siquiera hace un año, le hubiesen dicho que estaría en ese lugar algún día, Mikasa habría rodado los ojos e ignorado a esa persona. No obstante, ahí estaba, formada como todos los demás aspirantes a soldados. No le interesaba mucho, pero ya había hecho un balance de las ventajas y desventajas, resultando más favorecedor para ella.

— ¡Hey, tú! —llamó potentemente, el instructor que les había tocado.

— ¡Sí, señor! —respondió la pobre alma condenada. Nadie podía evitar escuchar.

— ¡¿Quién demonios eres?!

— ¡Mi nombre es Armin Arlert, señor! ¡Del distrito de Shiganshina!

Eso sí llamó la atención de Mikasa, pues aquel chico venía del mismo distrito que ella.

— ¡Menudo nombre más ridículo! ¡¿Te lo pusieron tus padres?!

— ¡Fue mi abuelo, señor!

¿En serio iba a meterse con su nombre? La azabache sintió pena por aquel rubio pequeño.

— ¡Arlert! ¡¿Por qué estás aquí?!

— ¡Para contribuir a la victoria de la humanidad, señor!

Eso asombró a la Ackerman, pues notó con mucha claridad, la convicción de aquel chico. Ahora se sentía mal al ver que había quienes realmente deseaban convertirse en soldados con un propósito claro y en ocasiones, noble. Ella solo estaba ahí para tener una vida más cómoda, aunque ni eso era una ambición propia.

Lanzó una mirada a Ymir que se encontraba en una fila cercana al tal Arlert, la vio bastante seria, y eso se le hizo extraño, quizás era una estrategia para no ser intervenida por el instructor. Aunque si era consciente de que tanto Ymir como Annie habían pasado por el mismísimo infierno tras la caída de la muralla María, ellas si deben ser conscientes de lo que era ser atacados por esos titanes.

Aquel instructor siguió gritándoles y obligando a presentarse a varios más de los que serían sus compañeros de la tropa de reclutas. Trataba de no prestar mucha atención pero era lo único que se podía oír así que era casi inevitable. Y cuando creyó que se libraría de aquel "rito de iniciación", le tocó.

— ¡Tú! ¡¿Quién demonios eres?! —le gritó.

— Mikasa Ackerman, del distrito de Shiganshina —no gritó como los demás, pero alzó su voz de tal manera que se escuchó fuerte y claro.

Ella no lo sabía, pero había logrado captar la atención de algunos con solo decir su nombre.

— ¡¿A qué mierda has venido aquí?! —le increpó fuertemente.

— Estoy aquí para vivir, señor —respondió firmemente.

La azabache no mentía, su único motivo realmente válido era la supervivencia. Si lo pensaba bien, como siguiese con la vida en la que estaba, sería atrapada tarde o temprano. Además de que los policías militares, habían demostrado tener nula piedad, siendo víctima de disparos en varias ocasiones.

— ¡¿Te refieres a que solo estás aquí por tu mísera vida?! —le reclamó.

— ¡Es importante para mí! —exclamó.

— Lo más probable es que mueras con prontitud, Ackerman —le dijo amenazante.

— Eso dependerá de mí, señor —contestó y lo miró con serenidad.

— Media vuelta —fue lo único que dijo Shadis, antes de ir a por su siguiente víctima.

El pobre instructor había intentado intimidarla, pero aquella chica no tembló ni siquiera un poco. ¡Y cómo no! Si Mikasa había vivido arriesgando su vida los últimos tres años, un anciano sin intenciones de asesinarla no la iba a asustar.

Parallel  [EreMika]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora