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Estaba acostado en mi cama, con las manos entrelazadas detrás de la nuca, mirando fijamente el techo. Bueno, tampoco es que tuviera mucho más que mirar en la soledad de mi habitación, pero el techo se había convertido en la pantalla donde proyectaba mis dudas.

Y todas mis dudas tenían el mismo rostro. Estaba pensando en Mauro.

Me resultaba imposible sacarme de la cabeza a ese chico de ojos verdes y sonrisa inesperada. Me quedé un rato repasando mentalmente la forma en que me miraba; era el único que parecía ver debajo de mi superficie, el que siempre me rescataba o se dejaba rescatar sin necesidad de pronunciar una sola palabra.

—¿Cómo es posible? —me pregunté en un susurro, mientras la oscuridad de la pieza me envolvía.

Llevábamos semanas en esta dinámica extraña. Semanas ayudándonos, cuidándonos las espaldas y buscándonos en cada rincón de la escuela. Nuestras miradas se cruzaban constantemente, creando un puente invisible sobre el resto de nuestros compañeros.

Pero nunca habíamos hablado. Ni una palabra. Ni un "hola", ni un "gracias". Nada.

Aun así, de alguna manera extraña, sé que nos comunicamos. Nos hablamos a nuestra manera, en un código que nadie más entiende. Es como si pudiera saludarlo solo con la inclinación de mi cabeza o saber cómo se siente por la tensión de sus hombros. Nunca dije nada en voz alta, pero cada vez que nuestras miradas se encuentran en el pasillo, sé perfectamente que me está diciendo "acá estoy".

Me encantan esas miradas. Me gusta que sea algo secreto, algo que solo nos pertenece a los dos. Pero, a la vez, siento que el silencio me está empezando a quedar chico. Tengo una curiosidad eléctrica por saber cómo suena mi nombre en su voz, o si se reiría de mis chistes malos.

De verdad quiero hablar con él. Necesito romper el cristal que nos separa.

Cerré los ojos, sintiendo una mezcla de nervios y determinación. Estaba decidido: mañana iba a ser el día. Mañana, por fin, iba a escuchar lo que Mauro Monzón tenía para decirme.

   Mirada: FINALIZADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora