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Hanbin no podía creerlo, aún estaba algo shockeado por haberse encontrado tan casualmente al príncipe del pueblo y al príncipe de Busan. ¡era impresionante!

nunca tuvo la oportunidad de verlo personalmente, solo en imágenes que colgaban por su cumpleaños o en alguna fotografía en algún libro.

Su melliza estaba caminando delante de él, pateando cuanta piedra se cruzara en su camino, dejando atrás al castaño. La tarde había sido tranquila, después de enterarse que había atendido a dos personas importantes, no hubo más movimiento en la tienda, así que cerraron apenas se dieron las ocho en punto.

"pobre Jeno..." pensó en el pelinegro que se había llevado a la gatita, siempre era el menos importante del grupo. Debía sentirse feo que solo te reconozcan por ser amigo de algún príncipe.

era un buen chico, por lo que pudo conocer en esos minutos, de seguro se divertía con sus amigos y probablemente no le importase mucho que él fuese el único sin un título relativamente importante.

── no puedo creerlo..- carcajeó Hanbin - el príncipe de nuestro reino, ¡compró en tu tienda!

── no compró nada.

--- ¿ah, no?

── nop, Jeno compró las cosas, él venía a comprar. - aclaró, deteniendo su caminata para que su hermano llegase a su lado -

el cielo estaba pintado de naranja, algo morado y amarillo, las nubes tenían ese color.

── tengo algo de dinero, ¿quieres una medialuna? - señaló la panadería -

── oh, no. - negó con su cabeza, tomando del brazo al chico - me duelen las piernas.

── ¡Eso iba a decirte! - escandalizado, se alejó - ¿por qué tomaste mis pantalones favoritos? - señaló las piernas de Jiyu -

los ojos de la castaña se movieron un poco, pensando alguna excusa.

── porque...- carraspeó - porque me quedan bien, mejor que a tí.

── y eso te da derecho a quitármelos..- le miró con burla -

── ¿hace falta más?

── mocosa.

ambos hermanos caminaron a casa, charlando y bromeando entre ellos. Hanbin siempre pasaba a buscarla del trabajo, no le gustaba que su hermana caminara por el pueblo cuando el sol estaba bajando.

sus pasos se detuvieron cuando el rico aroma de queso fundido llegó a sus narices, suspirando complacidos antes de entrar a casa.

su madre había cocinado una riquísima pizza y los esperaba con su hermanita ya en la mesa.

── ¿cómo te fue hoy, mi niña? - tomó asiento en una de las sillas, tomando una porción y soplando antes de dársela a la menor de la casa.

── bien, todo tranquilo.

tenía ganas de contar sobre el grandioso pedido que le habían hecho a Renjun, pero era un secreto..

── atendió a los príncipes Lee y Na. - soltó Hanbin mientras le daba un mordisco a su porción -

── ¡hey! - chillo ella, golpeándolo en su hombro -

su madre le miró con sorpresa, después asintiendo y volviendo a la normalidad.

── Jeno compró, no ellos. - miró a su madre - y se llevó un gatito.

Hanbyul movía sus piernas debajo de la mesa, emocionada mientras comía despacio. Jiyu le extendió una servilleta de papel, para que limpiara su boca luego.

my sun kissed prince Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora