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Tres semanas después, Jisoo se encontraba frente a la mansión Kim, su objetivo; llevarse a Dalgom.
Su mascota se había quedado en la casa y no fue hasta que Lisa le preguntó por él que pudo percatarse que debido a su depresión post ruptura, su perrito se había quedado.
Decidida a enfrentarse a lo que sea, entró, previamente había hablado con una de las empleadas, quién le aseguró que tendría a Dalgom y sus pertenencias listas.
No obstante, Jisoo apagó el teléfono antes de salir de casa y tristemente no escuchó la llamada de la empleada quién intentó avisarle que el jefe había llegado y no estaba solo.
Estaba nerviosa y el miedo la carcomía.
¿Y si lo encontraba en casa? ¿Cómo se enfrentaría a él?
Tantas preguntas sin respuesta.
Trató de pasar desapercibida por el largo camino que llevaba hasta la puerta de la mansión, para que la gente que trabaja en los campos del lugar no lo supiera.
— ¿Somi? — la joven empleada volteó rápidamente al escuchar su nombre.
Se notaba nerviosa.
— Señorita Jisoo — dijo y sus ojos la delataron, además de que no tenía con ella, ni a Dalgom, ni sus pertenencias — ¿No vió mi mensaje? — susurró acercándose a la chica.
— No — respondió obvia — ¿Qué pasó?
— Dalgom se puso muy nervioso y no dejó que lo cargara — la joven sonrió culpable — Talvez si entra, puede que él salga, esta en su pequeña cama, en el jardín.
— ¿Él está en casa?
— Si, pero esta en su habitación, probablemente no salga de lo ocupado que debe estar.
La confusión en la contraria fue notoria.
— Él vino con una mujer
Jisoo no quiso seguir escuchando y rápidamente entró a la mansión.
Una vez en el jardín, fue difícil encontrar a su mascota, porque no podía llamarlo fuertemente, sino quería ser escuchada.
Cuando Dalgom, por fin la vió, corrió hacia ella.
El pequeño movía la colita de felicidad y rápidamente Jisoo lo cargó hasta afuera para evitar que se escape o ladre.
Sin embargo, al balcón de la casa, salía una mujer ataviada con una camisa varonil y, al parecer, sus pantis debajo, se veía, no solo linda, sino que su rostro gritaba que había tenido una gran y buena ronda de sexo, casi al instante, salió Taehyung, este llevaba solo unos pantalones holgados y el torso desnudo.
Jisoo no los vió y ellos tampoco, hasta que Dalgom ladró llamando la atención de ambos.
La mujer observó confundida, mientras Taehyung sintió su corazón latir fuertemente que casi podía jurar que salía de su pecho.