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El día de la fiesta llegó, Jisoo gracias a sus amigas, había elegido un hermoso vestido negro de seda, descubierto de hombros y con una abertura en la pierna, si bien Taehyung le informó que ya tenía un vestido preparado para ella, claramente no le haría caso e iría con aquel vestido que no solo era bonito, sino que llevaba como objetivo molestar al castaño.
Se bañó, alisó el cabello, usó unos aretes muy lindos, su muñeca la adornaba un pequeño, pero sofisticado reloj Cartier y los zapatos de punta, complementaron tan bien su atuendo.
— ¡Te pusiste más guapo hoy! ¿Es por el inversionista o por Jisoo? — molestó Jungkook, quien era el encargado de llevarlos ese día.
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— Cállate, si no quieres que adorne tu cara de un moretón — dijo su amigo, ambos al final de la escalera esperaban a Jisoo.
La espera terminó cuando la vieron bajar, estaba hermosa, aunque Taehyung le molestó que no haya usado el vestido que mandó, no podía dejar de admirar tal obra de arte.
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— Los vestidos negros y con aberturas deberían ser eternos — mencionó Jungkook, llevándose una mala mirada de su amigo.
— ¿Quieres conocer la eternidad? — claramente molesto, Taehyung no permitiría tal cosa.
— No amigo, ¿Cómo crees? Me gusta la vida terrenal — expresó Jeon — Mejor, los espero afuera.