Cap.2

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Capítulo dos

'En lo profundo de mi alma sé que soy tu destino'.
- Mulán

Años Después

•Paulina D'angelo

Respiré profundo incontables veces tratando de calmar mis nervios. Me encontraba parada frente a la que un dia fue mi casa. Volví después de ocho años. Ochos años los cuales pasaron tantas cosas. Ocho años lleno de viajes por el mundo, sin parar en ningún lado.

En aquel momento estaba frente al que fue mi pasado y aquel día se convirtió en mi presente. Un presente al que tanto le temí y del cual corrí por ochos largos años.

Pero hoy aquí me encuentro. Al parecer volví a casa después de mucho tiempo. Aún no creo estar frente a la casa que un día formo parte de un lindo sueño y hoy es un recuerdo de lo más doloroso.

Siento nostalgia al ver todo lo que un día fue perfecto convertido en un desastre. Siento dolor en mi corazón al ver como de la familia perfecta solo quedan cenizas que prontos el viento se llevará con el.

Desde el interior de la grande casa veo salir a mi padre. Mi padre viene con una sonrisa en su rostro la cual hace brillar sus ojos de una manera única. Luce muy bien para su edad, sigue siendo ese italiano guapo que siempre fue, solo que ahora la edad se está notando un poco más.

-Mi Amada hija.-Dice alegre.

-Padre. -Digo lanzándome en sus brazos.

-Hace tanto tiempo que no te veía. Estás hermosa.-Habla mi padre abrazamdome. Recibo gustosa su abrazo. Una parte de mi extrañaba esos abrazos.

-¿Como a estado todo?.-Digo separándome momento después de mi progenitor.

-Todo a estado muy bien. Cada día yo más viejo y solo, pero después todo genial.-Lo escucho decir con amargura. No digo nada. Por más que quisiera decir algo, decirle que no está solo, que me tiene a mi, su hija. Pero, mis palabras no salen y de lo único que soy capaz es de darle una sonrisa triste mirándolo a los ojos, los cuales ya no tienen ese rastro de felicidad.

Miro nuevamente mi alrededor y aún no puedo creer que todo esté como antes, al parecer mi padre se a encargado de manter la casa igual.

-Todo esta como antes, nada a cambiado aquí, papá.-Digo volviendo a mirarlo. Luego de haber estudiado todo a mi alrededor.

-Quiero mantener vivo aquellos tiempos, cariño.-Dice con su voz cargada de tristeza y agarrando mi mano. No digo nada y solo me limito a asentir con la cabeza.-Entremos. Los empleados se encargarán de tus maletas —Demanda.

Entramos a la que un día fue mi casa. Mi hogar. Su interior aún no a cambiado, todo sigue igual. Sus cuadros antiguos siguen en el mismo sitio, la terraza frente a la gran piscina con vista al mar, y sus muebles a la antigua. No me equivoqué al decir que mi padre mantenía todo igual.

Al parecer no todo a cambiado.

Nos dirigimos a la terraza, donde allí se encuentra una mesa para dos cargada de comida, en el centro de esta están mis flores favoritas de adorno. Una sonrisa quiere salir de mis labios, pero la retengo, ahora no es el momento de reír.

Nos sentamos en la mesa, yo al frente de mi padre y los empleados empiezan a servir la comida en silencio cuando mi padre da la orden. Solo se escucha de fondo la melodía de las olas del mar, y la suave brisa que mueve mi pelo negro despeinado: apenas son las 5:00 PM y ya el sol empieza a desaparecer del cielo, tornando este de colores hermosos. Respiro profundo, hace tanto tiempo que no estaba aquí que ahora mi pecho se llena nuevamente de nostalgia al recordar todos los momentos vividos en esta casa. Todo era tan perfecto.

Érase una Vez Donde viven las historias. Descúbrelo ahora