Capítulo 24

261 23 8
                                        

— Se fue Akane y no me dijo nada.

— ¿Eran amigos?

— Se suponía.

— Ya te escribirá entonces.

— Espero... Ah y mis padres ya saben que no eres omega.

— Entiendo, no se puede hacer nada entonces.

— Y Krul.

— ¿Krul? Nunca se lo dije a ella, no tenía porque hacerlo.

— Oh. Vine porque quería que me ayudes a estudiar, voy a postular a la misma universidad de Yoichi.

— Esa es buena.

— No tanto como la universidad seraph.

Mikaela se levantó del piso de su habitación.

— Me gustaría ayudarte pero ya voy a iniciar la universidad así que no creo que tenga tiempo.

Se acercó a su estante dónde tenía todos los libros que usaba para estudiar y para entretenerse.

— Pero te puedo dar todo el material con el que estudié para el examen.

Yuichiro se paró y se sentó en la cama del rubio.

— Quería que tú me ayudes personalmente, pero está bien.

El beta busco los libros necesarios y los los fue sacando uno por uno. Al terminar de escogerlos, camino hacia donde estaba el alfa.

— Ten Yuu-chan — los coloco a lado del azabache y el se sentó en el borde de la cama.

Yuu se acercó al beta y lo abrazo por atrás, dejó caer su cabeza en el hombro contrario.

— Yo...realmente, realmente quería que estuviéramos en la misma universidad — habló en voz baja.

Mika no dijo nada, solo lo miro. Conectó con la del azabache.

Sus labios se pegaron delicada y lentamente. El alfa tomo la mejilla de su pareja y profundizó el beso. 

El primero en separarse fue el rubio, estuvo mirando sus zapatos desde que se separó. Eso a Yuu se le hizo extraño pero no dijo nada, con su dedo empezó a hacer círculos en su espalda.

El celular del rubio sonó, era una llamada. Se paró para agarrar el móvil, vio de quién era y contesto.

— Lacus dime.

Yuichiro frunció el ceño al escuchar el nombre de la persona al otro lado de la línea.

— ¿Ahora?

Sin tener nada que hacer vio por la ventana sin pararse. Era tarde, como las cuatro por ahí.

— Si bien, adiós — colgó.

— ¿Era tu amigo?

— Si, está en un restaurante comiendo carne asada, dice que el lugar es bueno ¿Quieres ir?

Lo pensó un poco.

— Si, hay que ir — se decidió.

— Bien deja que me abrigue primero, no quieres que te dé un abrigo.

— No, así está bien.

Mikaela se abrigó y los dos salieron al restaurante.

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Omegaverse  YuuMikaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora