Dicen que en el mundo existe una persona que espera a otra, ya sea en el desierto o en una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia, solo existe aquel momento.
...
No puedo creer la situación en la que estoy, siento que mi vida va a cambiar de un momento a otro, por culpa de esa desgraciada, como me arrepiento de haberla llevado a mi departamento. ¿Por qué no le hice caso a Sofi? Dios....
Flashback
— Pasa Susan —Abrí la puerta de mi departamento.
— Oye, esta bello tu departamento, me gusta esa vista, es increíble,
— Si, es mi parte favorita, la vista que tiene, ¿Quieres algo de tomar? Jugo, café.
— Un jugo estará bien —Tomé dos vasos y serví jugo de naranja, los coloqué en la isla de la cocina y le ofrecí uno. — Voy a buscar los diseños, no tardo
— Esta bien te espero —Entré a mi estudio conseguí lo que estaba buscando y sali, llegué hasta ella y se los entregué, conversamos mientras nos tomamos el jugo.
— Daniel, ¿Podrías prestarme tu baño?
— Claro, por el pasillo la segunda puerta.
— Está bien, gracias —Mientras se encontraba en el baño, comencé a sentirme extraño, sudoroso, con mucho calor. Ella salió del baño y se me acercó.
— ¿Daniel, estás bien?, estás sudando.
— No sé, de pronto, me siento acalorado y acelerado —Me aflojé la corbata porque no la aguantaba, mi piel ardía, me sentía mareado ¡Mierda!
—¿Quiere que te ayude con eso? —Colocó sus manos en mi cuello y choco sus labios contra los míos, me sorprendió, el beso era profundo y sentí necesidad de más, con su cuerpo pegado al mío recordé a Sofi, su hermoso rostro, su boca, sus ojos oscurecidos por el deseo cuando follamos y me dejé llevar, comencé a manosear su cuerpo, cuando mi mente una vez más evocó a Sofi, mi Sofi y me dejé llevar por una euforia que no sabía de donde salía.
Abrí mis ojos, la luz del día me molestó, así que los volví a cerrar, los abrí poco a poco para acostumbrarme, miré a mí lado y ví a Susan dormida, me sorprendí, la confusión se adueñó de mi cabeza.
— Susan —la moví—,Susan —Abrió los ojos con pereza— ¿Qué pasó? — Indagué.
— ¿No me digas que ahora no te acuerdas de la noche espectacular que tuvimos?
— ¡¿Queeé?! ¡¿Que noche?! No recuerdo nada, !Maldita! me drogaste— La muy perra. Comencé a hacer memoria, solo recordaba algunos fragmentos. A Sofi en la habitación llorando, Mierda, la cabeza me comenzó a doler y sentí náusea, la sangre hirvió en mis venas y un deseo profundo de golpearla me invadió, me levanté, tenía un boxer puesto, la agarré por un brazo y la saqué de la cama, solo llevaba unas bragas.
— ¡Quiero que te largues zorra desgraciada! Lo hiciste para separarme de Sofi, ¿Por qué no le vi antes?
— Ahora estás molesto, pero anoche estabas muy feliz entre mis piernas
— ¡Cállate infeliz! Me drogaste imbécil, de otra manera no hubiera sucedido. Largo de mi departamento, tomé su ropa la agarré de nuevo por el brazo y la saqué de mi habitación, la arrastré hasta la puerta, mientras ella protestaba, abrí la puerta la saqué para el pasillo y la cerré de un solo golpe, La muy zorra comenzó a gritar y a golpear la puerta.
— Te vas a arrepentir idiota, me alegro que tu noviecita nos haya visto.
— Lárgate, la que se va a arrepentir eres tú, te voy a destruir zorra.
Después de eso no oí más sus gritos. Llamé a Sofi y no atendió igualmente los mensajes, intenté varias veces y la última llamada su móvil salió apagado.
El dolor de cabeza persistía al igual que el dolor en mi pecho, no paraba de vomitar. Decidí ir al médico, una vez en el hospital le expliqué al doctor lo ocurrido, me hizo una serie de estudios, estos arrojaron droga en mi sangre, por lo que tuve que quedarme internado para desintoxicarme.
Fin del Flashback
Gracias a Dios, ya estoy de alta, pasé la noche en el hospital, me dieron un informe y se lo voy a mostrar a Sofi para que pueda ceerme.
En estos momentos me dirijo a su departamento, me he cansado de llamarla y no me atiende. Llego a la residencia y veo su auto en el estacionamiento, eso me confirma que está ahí, en recepción tomo el ascensor, llego a su piso y me dirijo a su departamento, toco el timbre y espero, golpeo la puerta y espero,vuelvo a tocar y nadie abre.
— Sofi, abre —nadie responde, pero el vecino si sale al oírme.
— ¿Busca a Sofi?
— Si.
—Ella no está.
—Entonces vendré más tarde —Le digo y me ve con el señor fruncido.
—Yo no se lo aconsejo.
—¿Por qué? —pregunto intrigado.
—Ellas salieron ayer muy temprano, me las conseguí en el ascensor, me llamo la atención que llevaban equipaje, les pregunté y me dijeron que se iban de vacaciones — ¡Mierda!
—¿De viaje está seguro?
—Claro que si —¡Santa Mierda!, Se me vino el mundo abajo. Me aclaro la garganta.
—Gracias por la información.
—No hay de que, pensé que usted sabía.
— Hasta luego.
No quiero darle explicaciones me doy vuelta y me voy, apuro el paso me estoy sintiendo mal, al entrar al auto de pronto me falta el aire, mis ojos se nublan, mi nariz pica y mi pecho duele, siento como si me hubieran puesto un bloque de concreto encima.
Me desespera solo pensar que he perdido a Sofi.
Respiro con dificultad trato de tranquilizarme.
Sofi, el amor de mi vida, la he perdido por culpa de una zorra.
El temblor en mis manos se hace presente.
Por mi culpa, por no haberle hecho caso a mi amor.
Llevo las manos a mi rostro.
Está bañado en lágrimas.
Me doblo y apoyo mi frente en el volante, el dolor se hace insoportable.
¿Cómo pudo pasar esto? ¡Dios!
El nudo en mi garganta se vuelve más doloroso. No aguanto, suelto un sollozo y la presión en mi pecho se niega a ceder y continuó llorando para descargar este dolor.
La descarga de emociones dolorosas pasa, mi pecho se siente menos pesado.
Mi cabeza la siento más centrada y decido que no me voy a dar por vencido, la voy a buscar, porque lo nuestro no puede terminar así.
« Prometo, que aunque el destino nos quiera separar, nos volveremos a encontrar»
— Esa promesa aún sigue en pie Sofi, te encontraré aunque no quieras.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.