======== 2 años Después ======
Sofía
No imaginé que mi vida se volvería tan complicada, no estaba preparada para lo que me enfrentaría el día que me dieron de alta en el hospital y solo recordar se me eriza la piel.
Después de descubrir que había perdido la memoria pensé que nada más me podía pasar, pero mi sorpresa fue cuando llegó la hora de salir de la cama para ir al baño, no me pude mantener de pié, ¡Demonios!, casi me caigo al piso si no es por papá y Naty; por lo que tuve que salir del hospital en silla de ruedas con mi autoestima por el piso como alfombra, se podrán imaginar el cuadro tan patético; llorando y en silla de ruedas.
¡Que horror!
Estos dos años han sido difíciles, los primeros cuatro meses se me fue en rehabilitación ya que una de las secuelas del coma fue el no poder caminar sin dolor; además, de mi amnesia retrógrada, no podía sostener objetos pesados, también iba a las terapias con un psiquiatra para ayudarme a recordar, pero vi que fue en vano, más se me vienen imágenes cuando sueño que con mi psiquiatra, aunque a decir verdad no sé si son sueños o recuerdos, por eso se lo cuento a Naty y en algunos casos me aclara las dudas.
A veces siento un vacío en mi pecho, siento como si en mis recuerdos olvidados hay algo importante que recordar. El psiquiatra dice que no debo forzar las cosas y creo que tiene razón, porque cuando me empeño en hacerlo siento punzadas de dolor en mi cabeza.
Otra secuela es que los ruidos fuertes me aturden, ansiedad y uno que otro ataque de pánico, ah, y mis eternas compañeras nocturnas; mis pesadillas. Gracias a Dios tengo a papá y a Naty que siempre están para apoyarme.
El segundo año conseguí un empleo en una librería, al principio a medio tiempo, fue lo más que me permitió mi médico, pero poco a poco me fuí incorporando a tiempo completo.
¿Novio? Ninguno, siento que mi cuerpo y mi mente los rechaza, para mi aún estaba muy reciente lo del accidente.
(***)
— Sofi, vamos que quiero entrar en esa tienda, vi unos vestidos hermosos — Naty, la compradora compulsiva, estamos en el centro comercial donde está la librería donde yo trabajo.
— Espera Naty tengo rato queriendo ir al baño, mi vejiga va a reventar.
— Dios, ¿Por qué siempre se te antoja ir al baño cuando salimos de compras?, esa maña no se te quita —me reclama con las manos en la cintura, recordándome a mi madre.
— No sé, soy así desde pequeña, mamá se molestaba porque cuando salíamos tenía que ir corriendo a buscar un
baño —Le respondo moviendo mis hombros sin darle importancia.
— Está bien, ve al baño, ¿Ves aquél café? —asiento con un movimiento de cabeza— Ahí voy a estar esperándote.
— Está bien, no tardaré.
Doy la vuelta y camino hacia el baño, vacío mi vejiga, uff, que alivio ya no aguantaba. Me lavo las manos y retoco mi labial, salgo del baño y me dirijo al café. Cuando estoy adentro veo a Naty hablando con un chico, no tan chico.
— ¿Naty? —Ellos voltean a verme y ¡Madre de Dios!, que hombre, sus ojos... Esos ojos. . . Esa mirada, tan azul como el mar, sus ojos me atraen como un imán, Dios, él me mira y en el momento levanta sus cejas y me sonríe como si me conociera, Dios, nos miramos como hipnotizados o idiotizados diría yo, por un momento o... dos o tres. Un dolor de cabeza me atraviesa sin piedad y llevo la mano a mi frente, me provoca cerrar los ojos, sin embargo, me contengo. Trato de disimular y me dirijo a Naty.
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Te Quiero De Vuelta (En Edición)
RomanceDicen que en el mundo existe una persona que espera a otra, ya sea en el desierto o en una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia, solo existe aquel momento. ...
