=====«Resiliencia»======
Sofía
Oscuridad, humedad, la sensación tan real de que las cuatro paredes se me vienen encima. El frío del metal perforando mi piel. Se me hace imposible mover mis manos y pies. Mi cuerpo tiembla como si estuviera sin abrigo en plena tormenta de nieve; a pesar de ello, gotas gruesas de sudor perlan mi frente porque sé que mi verdugo vendrá, él llegará en cualquier momento.
La puerta chilla por las bisagras oxidadas, él entra sus pasos son lentos y pesados, mis latidos se aceleran, mi estómago se revuelve, su rostro se desfigura por la maldad que proyecta, es como un demonio que emergió de la oscuridad.
—¡No! No te acerques, infeliz, no te atrevas desgraciado. —No obstante, se acerca y me toca, comienza a tocar mis partes íntimas y no dejo de gritar—. ¡No! ¡Déjame!.
—¡Sofi! Sofi despierta cariño, es una pesadilla, despierta. —Abro mis ojos en medio de gritos y sacudiéndome, hasta que me doy cuenta de que estoy en mi habitación, es papá quien me abraza y lloro una vez más como cada noche. Ya no quiero dormir, no quiero tener pesadillas.
—Papá ya no quiero seguir así, ya no quiero más esto. —Rodea mi cara con sus manos y limpia mis lágrimas con su pulgar.
—Pronto pasará, cariño. Con las terapias pronto pasará.
Pronto pasará, me asegura, mas yo lo veo eterno, todas las noches es igual siento que no voy a poder superar esto, que no voy a poder salir de esta oscuridad, aunque, mi psiquiatra opine lo mismo que papá.
Y aquí estoy en su consultorio, al lado de su escritorio en una pequeña sala. Ella con un atuendo lila suave y peinada con una coleta alta, sentada en una butaca y yo en un cómodo e increíble sofá, conversando como si fuéramos dos viejas amigas poniéndonos al día, solo que en éste caso ella tiene un semblante pacifico, una voz suave, pero firme y yo soy la que tiene todos sus demonios revueltos.
—La vida es muy corta como para desperdiciarla estancándonos en el pasado, como para no perdonar si sabes que al hacerlo también nos liberamos. Nos pasamos la vida acumulando diversos sentimientos y emociones, acumulamos hasta culpas innecesarias, sobre todo, si no somos los responsables. Dime Sofi ¿Qué sentimientos y emociones te han invadido después de lo que has vivido?
—Me pide la Doctora Hadley Green, mi psiquiatra.
—Siento. . . Dolor, tristeza, ira y sobre todo me siento culpable y no sé cómo manejarlo. —confieso con un sentimiento de frustración.
—Entiendo que sientas dolor y sientas irá, pero ¿Por qué sentirte culpable? No sabías que estabas embarazada cuando saliste del país, tu no provocaste el accidente y mucho menos buscaste que te secuestraran.
—Aún así, no debí salir del país, debí escuchar a Daniel antes y esto me carcome; no puedo perdonarlo ni perdonarme, no puedo y esto no me da paz.
—¿Quieres paz? Pues ya has dado el primer paso para conseguirla, —mi ceño se frunce —, y es reconocer las emociones que estás experimentando y está bien sentir dolor, ira, si no lo sintieramos no seriamos humanos. Lo importante es que no te las guardes.
»Perdiste tu embarazo por un accidente que no provocaste y con respecto a Daniel tenían que darse su espacio, tiempo para calmarse antes de hablar; así que, no eres culpable por lo ocurrido, los culpables ya pagaron.
—Tal vez tenga razon, pero aún así, me cuesta. —Mis palabras se ahogan por el nudo en mi garganta, mi nariz arde y las lágrimas se desbordan. Ella deja que me desahogue una vez más y espera a que me calmé.
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Te Quiero De Vuelta (En Edición)
RomanceDicen que en el mundo existe una persona que espera a otra, ya sea en el desierto o en una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia, solo existe aquel momento. ...
