La vida de HoSeok era tranquila, buenos amigos, un interés amoroso con un alfa de buen porte y un hermano que lo amaba. Pero su celo estalló en el lugar y momento equivocado.
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«Iniciada (15/05/20)...
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— ¡Yoongi, baja la velocidad, todavía no estoy listo para conocer a Michael Jackson! — gritó Seokjin, aferrándose a su asiento.
Mientras tanto, Yoongi conducía a toda velocidad, ignorando completamente las quejas de Seokjin, quien estaba a punto de bajarsele el azúcar.
Por otro lado, Taehyung sacaba la cabeza por la ventana como un niño pequeño, disfrutando del viento que movía su cabello, y su boca se deformaba como la de una caricatura. JiMin y Jungkook, siendo personas más normales, se aferraban a lo que podían para no salir disparados del vehículo.
El camino estaba lleno de obstáculos: piedras, ramas y todo tipo de vegetación. Cada vez que YoonGi pasaba por un bache, todos rebotaban y se estampaban contra el techo.
Finalmente, la tortura terminó cuando YoonGi frenó de golpe. JiMin y Jungkook casi fueron catapultados hacia adelante, mientras que Taehyung estuvo a punto de salir volando por la ventana.
SeokJin había quedado inconsciente por unos momentos en su asiento. Cuando finalmente recobró la consciencia, agarró una revista que había quedado tirada en el coche y comenzó a golpear a YoonGi en la cabeza con ella.
— Pedazo de imbécil salvaje hijo de puta — le gritó SeokJin, deshaciendo la revista con cada golpe.
YoonGi intentó proteger su cabeza, pero fue inútil. SeokJin era mucho más rápido de lo que esperaba.
— ¡Ya, basta, Jin! — se quejó Yoongi —. Estaba desesperado.
— Todos estamos desesperados, imbécil de mierda — respondió Seokjin, exasperado —. Pero mínimo, contrólate. Estamos en medio del maldito bosque, ¡ni siquiera hay carretera! ¡Pudimos habernos estrellado!
— Pues para mí fue divertido — opinó Taehyung, despreocupado.
— Tu cállate... — Seokjin lo interrumpió, pero luego permaneció en silencio un momento. Luego, se giró bruscamente hacia los demás —. ¿¡Qué mierda hacen aquí!? ¡LES DIJIMOS QUE SE QUEDARAN EN CASA!
Los tres lo miraron, espantados y sin saber qué decir exactamente.
— Ya... déjalos, Seokjin — suspiró Yoongi —. No podemos regresarlos a casa de todos modos. Entre más, mejor, ¿no te parece?
— Yoongi, el más grande tiene malditos 18 — gruñó Seokjin, frustrado —. ¿De qué nos van a servir? ¡Solo nos van a atrasar!
— Jungkook tiene mucha fuerza, JiMin es hábil, y Taehyung... — Yoongi se quedó pensativo.
— Sé hacer vueltas de carro...
— Sabe hacer vueltas de carro — añadió Yoongi, como si eso fuera de alguna utilidad —. ¿Ves?
Seokjin rodó los ojos y salió del carro de un portazo. Yoongi soltó un suspiro y los menores se miraron entre sí.
— ¿Deberíamos bajar? — preguntó Taehyung en un tono bajo.
— No vinimos a quedarnos en el carro Taehyung — dijo Jimin con obviedad.
— ¿No? Porque traje mi UNO para distraernos — Taehyung sacó las cartas de su bolsillo.
Jungkook y Jimin rodaron los ojos para bajar también del carro y Taehyung les siguió apresurado, pegándose a ellos porque el bosque daba mucho miedo.
Después de que Yoongi y Seokjin hubieran buscado en las cosas del hombre muerto, habían dado con una dirección, como lo había dicho, en lo profundo del bosque.
Parecía ser un lugar bastante discreto que no estaba a la vista, porque a primera impresión solo había más árboles y más naturaleza.
— ¿No será una trampa? — preguntó Jimin en voz baja.
— No lo creo, es un laboratorio con prácticas ilegales, es claro que no estará aquí a la vista de todos como un puto McDonald's — murmuró Yoongi, iluminando el camino con su lámpara.
Seokjin llevaba en la espalda una enorme bolsa de basura, y se quejaba cada vez que caminaba porque estaba muy pesado.
— ¿Qué... qué es eso? — preguntó con temor Taehyung, manteniéndose atrás de Jungkook y Jimin.
— Basura — contestó Yoongi fríamente —. Haremos una parada antes de seguir buscando, esperen aquí, ¿vale?
Los menores no se tragaban en ese cuento, pero preferían fingir que lo hacían porque no querían traumarse más. Yoongi y Seokjin se fueron por otro camino y ellos se quedaron solos, sin ninguna luz.
— Vale, no nos separemos — sugirió Jimin —. Está muy oscuro y es muy peligroso perdernos.
Jungkook asintió.
— ¿Y Taehyung? — preguntó Jimin.
— Está aquí con- — Jungkook se dio la vuelta pero no pudo distinguir la silueta temerosa y pegada a él de Taehyung.