Capítulo 4; A-Ying

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—¿No tienen picante? — preguntó.

Meng ZiYi se había colocado a su izquierda y el Comandante Wang a la derecha, fuera del bunker ese misterioso el sujeto comía.

Al no saber que era le gustaba, ZiYi le dio comida chatarra.

—¿Te gusta el picante? Es bueno que recuerdes algo, espera te traeré un poco — ella se puso de pie antes de retirarse, solo quedando los 2 solos en un incómodo silencio.

El comandante Wang estaba de brazos cruzados, desparramado en la silla, siempre había sido un hombre de muy pocas palabras, pero cuando el coronel vio que se calmaba con su presencia le pidió que se encargara de él.

¿Dejó de ser un comandante de fuerzas especiales para convertirse en una niñera? Eso lo puso de muy mal humor.

—Disculpa, ¿Cómo te llamas? — pero la voz de el lo sacó de sus pensamientos. Lo miraba con curiosidad y al parecer anhelo.

—Wang Yibo, Comandante Wang Yibo... ¿y tú? — había escuchado cuando la doctora le preguntó y sabia que no lo recordaba pero por algún motivo quería que lo confirmara.

—Lo siento, no me acuerdo... — bajó la cabeza, ¿Cómo decirle que quería saber más de el sin parecer sospechoso? El Comandante Wang se miraba frio, como que no quería estar allí.

—Te traje algo de picante — ZiYi apareció con un bote en sus manos, uno que él tomó entre sus manos con desconfianza, y en efecto no supo como abrir, y ambos presentes se dieron cuenta tarde de eso.

Yibo se lo quitó de sus manos de mala gana destapando el bote, pero la realidad era que le pareció tierno ver como peleaba con aquel bote.

Al hacer eso se puso de pie para salir de la habitación, pero sintió que ese sujeto no le despegó la mirada hasta que salió completamente de su visión.

Sabia que era bastante alto así que le buscó ropa un poco mas grande que la de su talla, antes de volver a entrar.

Recién estaba terminando de comer.

—Vamos a dar un paseo, dúchate y ponte esto — le dio la ropa y salieron de la habitación.


...


—¿A dar un paseo? ¿perdiste la cabeza? — le reclamó el coronel.

—Confié en mí, me puso a cargo, si queremos irnos por las buenas no puede estar aquí encerrado con la capacidad de salir y con tantos soldados que con solo abrir la boca le tienen tanto miedo que quieren dispararle.

—Comandante Wang si el pierde el control allá afuera...

—Yo sabré que hacer, se lo repito, confié en mí.

—Con una condición, unos hombres irán detrás de ustedes...

—Me puso a cargo, unos hombres no lo detendrán, solo hará que tenga desconfianza. — Yibo se retiró para ir de nuevo a aquella habitación, le había dado una camisa blanca y un pantalón de mezclilla de color azul, se pasó la mano por su cabello para domarlo.

Yibo lo había visto muchas veces en sus sueños, pero ¡maldita sea! El era extremadamente guapo con su piel pálida, además de una linda sonrisa, la realidad eran muchos mejores que esos tontos sueños.

—¿Así esta bien? — se sentía incomodo y no tenia la menor idea del porqué, se puso de pie para mostrarle y Yibo se dio cuenta de inmediato que era ligeramente más alto que él.

—Así estas bien — le mostró una sonrisa, antes de darle la señal para que lo siguiera, sabia que no tenia que ir muy rápido, comenzó a ver en todas las direcciones, incluso tocó las paredes, era como un niño que intentaba conocer el mundo.

Comandante WangDonde viven las historias. Descúbrelo ahora