El camino hacia Bradford desde Doncaster es realmente corto, pero considerando que no tenía mucha prisa por enfrentar lo que podía o no encontrar allí, puede que me haya desviado del camino un poco cuando Harry y Louis se quedaron dormidos.
–¿Un poco? Vamos de regreso a Londres.– Dice Louis tratando de mantener su voz neutral, pero fallando miserablemente, lo que no le hacía nada bien al dolor de cabeza de Zayn.
–Me perdí.– Zayn se encoje de hombros restándole importancia. Louis se asoma desde su lugar y lo estudia por unos segundos con el ceño ligeramente fruncido.
–Podrían seguir vivos, Zee.– Comenta con suavidad. Zayn cierra los ojos soltando una pequeña risa antes de volver su vista al camino.
–Lo sé.– Murmura sorbiendo su nariz. –Pero no creo que quiera saber eso.
–¿Por qué?
–No los he visto en años, ¿Por qué cambiar eso ahora?
–Porque son tu familia.– Su voz aún es baja y suave, la misma voz que utilizaba con sus hermanas cuando tenían pesadillas, pero se siente diferente cuando la usa con Zayn porque de algún modo tiene más peso, más significado y Zayn sabe que es injusto para Louis, pero Louis necesita entender algo.
–No.– Protesta negando con la cabeza varias veces antes de mirar a Louis, quien tiene la cabeza agachada. –Tú eres mi familia, Lou.– Dice con tranquilidad, pero lo más firme posible para que Louis lo entienda. Zayn suelta una mano del volante y alza la barbilla de Louis dejando ver gotas acumuladas en sus ojos. –Y estoy bien con eso si tú también lo estás.
–Lo estoy.– Admite con una pequeña sonrisa jugando en sus labios antes de apartar la mano de Zayn y soltar una risa. –Eres un maldito sentimental, ¿Lo sabías?
Zayn ríe y está apunto de responder cuando sienten que algo golpea contra el parachoques y miran como el cuerpo de un zombie choca con el parabrisas y vuela por encima de la camioneta, lo que no les permite ver los otros cuerpos enfrente y solo se dan cuenta cuando la camioneta salta las veces que las llantas pasan sobre ellos, sacudiendolos bruscamente a todos. Los tres se quedan callados sin mirar un punto en específico, atónitos por lo que acaba de pasar hasta que Harry rompe en una carcajada.
–Oh, mierda.– Dice entre risas. –Que bueno que no interrumpí su momento porque eso fue increíble.– Y continúa riendo, no mucho después Louis se le une y al final Zayn termina cediendo también.
Así que de vuelta al ruedo, descubrimos que entre la excéntricidad de Harry, la malicia de Louis y mi particular sentido del humor, los tres compartíamos algo en común: el sentido irracional de destrucción. El mundo ya estaba jodido así que, ¿Qué más daño podrían hacer tres chicos cuya base de entretenimiento era acabar con los bastardos que lo provocaron?
Pero había algo que nos interesaba más, algo que nos recordará la sencillez de la rutina con la que vivíamos día a día, cuando no teníamos que sumergirnos en una total demencia. Y eso solo venía envuelto en azúcar y colores llamativos.
–Solo para estar seguro.– Balbucea Harry con una expresión confusa, recargado con los brazos cruzados contra el costado trasero de la camioneta, mientras Louis y Zayn tantean lo que hay que les puede servir como armas de su cajuela. –¿Vamos a ponernos en peligro para conseguir osos de goma?
–Más o menos, sí.– Responde Louis contemplando un mazo de dos cabezas y validando su peso. Harry les da una mirada ingenua.
–Escucha, Harry.– Interviene Zayn pasando un brazo por sus hombros. –No son solo gomas de figuras, ¿Entiendes? Son ositos esponjosos que se deshacen graciosamente en tu boca con los que puedes crear escenarios poco probables para escapar de tu patética realidad y sentir que, al menos en ese momento, tienes el control de algo que, aunque sea completamente insignificante, le da sentido a tu existencia.– Termina con una sonrisa brillante y regresa a su tarea inicial, dejando a un Harry boquiabierto.
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Doble Tap
FanfictionEl mundo alguna vez fue habitado por seres humanos que se alimentaban de animales que se encontraban muy abajo en la cadena alimenticia y tenían uso de sus facultades racionales (o al menos lo intentaban), pero ¡Oh, mi querida tierra! Ahora era habi...
