Chris estaba realmente molesto, había dejado en el suelo a los dos tipos, se acerco a mi con los ojos vidrioso, quería llorar de furia, desato mis manos primero y después mis pies, se quito su chaqueta y me la tendió sin verme a la cara. En el momento en el que él me dio la espalda supe que me estaba dando tiempo para arreglar mi ropa y así lo hice lo mejor que pude, metí mis brazos en la chaqueta, me quedaba algo grande, apenas salían las puntas de mis dedos.
-estoy lista- dije en un susurro.
-esta vez no lo dejare pasar jessica, todo es culpa del hijo de puta de Bieber, esta vez me las pagara- lo único que escuche fue "culpa de Bieber" mi boca y mis ojos se abrieron.
Justin no sería capaz de algo así, aunque... aunque si lo veía de cierta forma, todo lo malo que me ha pasado, insultos, golpes, humillaciones, entre otras cosas fue a causa de que Justin lo hacía primero, y porque fue el quien le dijo a todo el colegio un día en medio del almuerzo que yo era la hija de la sirvienta de su casa, desde entonces mi nombre se olvidó, era conocida como "la hija de la sirvienta". Las lágrimas silenciosas corrieron por mis mejillas.
-yo... tenía mucho miedo, gracias- agarre la manga de su camisa, este se dio media vuelta rápidamente y me abrazo, su respiración aún era agitada.
-perdón por no haber llegado antes- su voz sonaba algo aguda.
-está bien- sonreí levemente y lo abrace -gracias por haber llegado a tiempo- el me apretó más.
-vayamos a mi casa, hare que te busquen algo para ponerte, no quiero que preocupes a tu madre- iba a negarme pero el tenía razón.
Por suerte ya había hablado con los profesores y habían aceptado aceptar mis trabajos por correo y con lo buena alumna que soy, un par de ellos aceptaron que solo les entregara un ensayo sobre algo que me interesara y estuviera relacionado con la materia. Eran las ventajas de ser una estudiante dedicada.
Cuando llegamos a la casa o la habitación de hotel de Chris me dio unas bolsas, bastantes diría yo con ropa, mire adentro y había ropa en todas ellas, incluso zapatos.
-esto es demasiado, solo necesito una blusa- le dije riéndome.
-es mi regalo de cumpleaños adelantado- elevo los hombros.
-mi cumpleaños es en dos meses- reí más.
-¿y? ¿ahora no puedo darle regalos a alguien especial?- me vio fijamente, sentí como ms mejillas ardían y desvié la vista -pediré que te hagan algo de comer y algo para tu mamá, así te daré tiempo de que te cambies- me sonrió y salió de la habitación.
Realmente Chris se parecía mucho a Derek, me sentía muy bien por tener a dos amigos como ellos, cuando recordé a Derek me maldije mentalmente, había quedado de hablarle.
-mierda, debe odiarme- me decía a mí misma mientras buscaba mi teléfono celular. Llame a Derek quien atendió al tercer timbre.
-¿Jessica?- contesto.
-hola, perdón por no haberte llamado, paso algo ¿nos vemos en el hospital?- escuche algunas voces de fondo.
-claro, te dejo, estoy en una pequeña reunión, te quiero- tras decir eso colgó.
Suspire, abrí una de las bolsas, había ropa muy linda, como el clima era fresco, opte por unos jeans azul mezclilla un suéter negro holgado y mis converse, metí el uniforme a la bolsa, solo me llevaría esa, no podía aceptar ese regalo de Chris, aunque fuera muy bonito de su parte, era demasiado. Recogí todo mi cabello en un moño desordenado, tenía días pensando en cortarlo, la verdad es que ya lo había tenido mucho tiempo largo, quizás un corte nuevo no me caería mal. Tome mis cosas y la bolsa con el uniforme, cuando Salí a la sala de Chris este me esperaba con una bolsa con recipientes plásticos, supuse que sería la comida.
-estoy lista- anuncie llamando su atención.
-¿y la demás ropa?- pregunto frunciendo el ceño.
-es muy bonito de tu parte, pero no puedo aceptarla, es ropa muy costosa, simplemente no puedo, el soltó una risita.
-sabía que dirías eso, por eso no compre la clase de ropa costosa que creer, si es algo, uhm, cara, pero no demasiado, además es algo que quiero darte, no puedes simplemente decirme que no- iba a decir algo -por cierto el fin de semana tendremos una fiesta, mi padre abrirá un nuevo hotel y quiere que me acompañes para conocerte- me sonrió.
-creo que no iré, ese no es mi estilo, además no tengo que ponerme y debo trabajar y...- me corto.
-yo me encargo de todo, tu solo tienes que aceptar- lo pensé un poco.
-está bien- dije finalmente.
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La hija de la sirvienta
Short StoryJessica Black, era la hija de la sirvienta Ana Black. Desde que Jessica tenía la edad de siete años su madre había sido la sirvienta de la familia Bieber, en esta había dos chicos el joven Justin Bieber y Dereck Bieber, Justin era de su edad mientra...
