Las personas del pueblo rebosan de alegría ante el anuncio del regreso del doctor Jeon.
Para nadie era un secreto que el doctor estaba casado con un chico con el cual tenía un hijo, pero nadie sabe a ciencia cierta que pasa dentro de aquella casa...
Las llantas de un auto se oyen venir por los caminos del pueblo dejando polvo espeso a su paso.
La gente sale de sus casas con sonrisas alegres, riendo y saludando con emoción al doctor que les regresa el mismo gesto carismático. Ha pasado un tiempo desde que se había ido, la gente realmente feliz por su venida le entregan presentes y regalos, desde pequeñas alhajas hasta canastas rebosantes de frutas y verduras.
La palangana del vehículo va casi llena de estos regalos, pero no es algo que realmente le importe a Jeon, el solo tiene un objetivo tras venir a aquel pueblo, hay algo que lo ata a regresar todos los meses sin falta a aquel lugar, en aquella casa que fue un regalo de sus padres lo están esperando.
Jeon sabe que a pesar de todo su esposo lo espera y lo extraña, lo conoce perfectamente como para saber que después de tanto tiempo Nam se ha acostumbrado a su presencia.
Su amado Namjoon, su hermosa ninfa salvaje quien lo tiene totalmente flechado. Si hay algo que Jungkook ama más que a su profesión es a su esposo, con quien lleva casado más de cinco años.
Jungkook no se considera una persona realmente obsesiva o posesiva, pero el solo imaginar a su amado siendo admirado por otro hombre lo cabrea, porque nadie en aquel podrido mundo tenía el derecho de siquiera ver o tocar un solo mechón de su negro cabello, solo él, solo Jeon tiene el derecho de tocar y poseer cuantas veces quiera aquel cuerpo cincelado, aquellas curvas poco pronunciadas, aquella piel canela que le invita a someter y cometer pecado cada que tiene la oportunidad.
Aparca su auto en la entrada de su casa tomando un respiro mientras trata de relajar su cuerpo, segundos pasan hasta que toma unas bolsas del asiento de copiloto y se dispone a bajar de su auto. Su vista se dirige a la ventana donde unos ojos adormilados lo ven, le brinda una pequeña sonrisa sabiendo que no obtendrá respuesta.
Llega hasta la puerta donde la abre con paciencia tomándose su tiempo para tomar un último suspiro y por fin entrar a su casa. Ahí dentro, parado a unos pasos de él se encuentra Namjoon, su cabello un poco alborotado, vistiendo solo un camisón de seda y encaje el cual no deja nada a la imaginación.
Se acerca a paso lento poniendo las bolsas con sumo cuidado en el suelo. Camina unos pasos hasta quedar a su frente respirando su aroma, observando más de cerca aquella figura que lo trae realmente mal. Alza su mano para tomar su mejilla pero Namjoon es más rápido girandose, tratando de huir de su toque.
Solo logra huir unos pasos cuando su cintura es fuertemente tomanda por un brazo. Jeon rodea al contrario apegando su pecho a la espalda contraria, chocando sin intención su pene a las nalgas de este.
- ¿Van a ser así todos nuestros encuentros?- cuestiona dejando besos por los hombros descubiertos de Nam, mientras su mano se pasea por su pecho, llevando la otra hacia sus pantalones para quitar su cinturón y su botón, bajando con prisa el cierre.
Siente el cuerpo de Nam removerse mientras esté jadea y casi solloza, no tomandole realmente importancia lleva su mano hacia los glúteos del contrario y los aprieta con fuerza, sintiendo su polla endurecerse ante la sorpresa de que Nam no llevaba ropa interior.
Mete la mano entre los glúteos de Nam y tantea su entrada, para su sorpresa húmeda y abierta, suelta una pequeña risa nasal y masajea el lugar con sus dedos amando los pequeños gemidos que salen de la boquita de su esposo.
-¡Papá! !vonviste!- grita efusivo un niño corriendo hacia él con una enorme sonrisa.
Jeon suelta rápidamente pero con cuidado a Nam, abrochando y cerrando su pantalón con prisa devolviendole con alegría la sonrisa al infante quien se cuelga de sus piernas restregandose cual pequeño cachorro en ellas.
- Papi te extrañé- solloza el pequeño quien es tomando en brazos por Jeon, siendo besado en las mejillas y abrazado con amor.
- Yo también te extrañé mi amor.
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