Hola a todos, aquí Coco, quien usa bufanda guantes y gorrito, y esta feliz de anunciar la nueva entrega de su helada historia de amor >u< Lento pero seguro, nos acercamos al inicio del conflicto, las princesas están por llegar al punto de quiebre, y nosotros ya queremos ver cuando se desate la magia. Bueno, pues en tal caso no los detengo más ^w^ Vamos a leer el capítulo de hoy, vayan por una bebida caliente, pónganse cómodos y, como siempre digo, ya saben qué hacer <3
***
—Perdón, estoy confundida.
—¡Me voy a casar! —repitió Liz, tan feliz que no notó el amenazante ceño fruncido de su hermana—. Aún no hemos definido todos los detalles, pero nos gustaría una hermosa casa al norte de las Islas, varios hijos, un perro, aunque creo que tendríamos que vivir aquí por un tiempo hasta poner las cosas en orden. El traerá a sus hermanos para presentárnoslos, y...
—Liz, detente —respondió la reina con una voz tan acerada que incluso logró detener la alharaca de la pelirroja. Su severa mirada dejó paralizada a la pareja, y Elizabeth tuvo que tomar una inhalación antes de volver a empezar—. Nadie va a casarse, ni planear nada, ni traer gente aquí.
—Espera, ¿qué?
—¿Puedo hablar contigo, hermana? A solas.
—¡No! —El ceño de la menor se fue haciendo tan pronunciado como el de ella, y lo inminente de la pelea se abalanzó sobre los tres—. Si tienes que decir algo, puedes decírnoslo a ambos. —Después de cruzar miradas tan filosas como espadas, la reina finalmente accedió.
—Bien. Pues déjame decirte que no puedes casarte con un hombre al que acabas de conocer. Nadie puede enamorarse tan rápido.
—¡Puedes, si es amor verdadero!
—Liz... ni tú ni yo sabemos nada de amor. Deja de engañarte. Ahora suelta al caballero y compórtate.
—¡No hermana! —La princesa se aferró aún más al brazo de su prometido mientras sus ojos se empañaban en lágrimas—. No digas eso, ¡es muy triste! Además, tú sí conociste el amor, solo que no lo recuerdas. Creo que él era...
—¡Basta! —La cortó tajante—. No quiero hablar más. No te casarás con este sujeto, ¡y es mi última palabra!
—Eli, ¿por qué haces esto? —El breve silencio que se abrió entre ellas fue helado y doloroso. —. ¿Por qué no me dejas ser feliz? ¿Por qué me retienes? —La reina no tenía respuesta para eso—. No puedo pasar un día más encerrada aquí, ¡moriré si sigo atrapada en esta soledad! —Elizabeth también tenía los ojos cristalizados, pero justo cuando parecía que se iba a soltar a llorar, puso una expresión dura y cruel, y le soltó a su hermana las únicas palabras que en verdad no quería decir.
—Entonces vete. —Su gemela quedó destrozada al oírla decir eso, y espesas lágrimas se resbalaron por sus mejillas mientras la reina le daba la espalda.
—Elizabeth...
—Majestad, por favor —intervino Ludociel—. Si pudiera...
—¡No puedes! Ya has hecho demasiado, y esta fiesta se acabó. Gelda, cierren las puertas.
—S... sí majestad —A la rubia también se le rompió el corazón. No por la fiesta o por tener que volver a la monotonía y la rutina. Lo que no soportaba era ver a las hermanas pelearse. Aun así, ella era su reina, así que en cuanto la monarca dejó el salón, fue despidiendo a los invitados hasta que el castillo quedó casi por completo vacío.
*
—No puede ser. No es justo. —La princesa lloraba en brazos de su amor mientras el gentil pelinegro le acariciaba la cabeza y trataba de consolarla. Lo malo es que lo había hecho haciéndola beber casi una botella completa de licor de zarzamora, y ahora la pelirroja estaba tan ebria como enamorada.
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Corazón Helado
FanfictionSolo un acto de amor verdadero puede derretir un corazón helado. Pero, ¿qué es el amor en realidad? Atrapadas en su castillo por un pasado triste y un secreto, las hermanas Elizabeth y Lizz se cuestionan esto mientras su inminente coronación les tra...
