Hola a todos, aquí Coco, quien está danzando entre copos de nieve imaginarios, y se siente libre y feliz por primera vez en mucho tiempo. Muchas gracias por todo su apoyo. Había estado muy triste desde que me di cuenta que no iba a poder cumplir con todas las cosas que quería este año pero, al ver tanto cariño y comprensión de su parte, nuevamente la inspiración navideña volvió a mi. No hay regalo más valioso que el amor de las personas que uno quiere, y es por eso que el que ustedes sigan aquí es un regalo para mi.
Nuevamente, gracias, y sin más demora, ¡comencemos el Maratón de Invierno/Navidad de este año! ^u^ Posdata: Ahre? Se me olvidó explicar la parte logistica debido a la emoción XD Pues nada, que a partir de hoy y hasta el 24 de diciembre, esta hermosa historia estará actualizándose diario a eso de las siete de la noche y hasta alcanzar su gran final. Espero lo disfruten, se la pasen genial en estas fechas y, como siempre digo, ya saben qué hacer <3
Posposdata: ¡y dense una vuelta por mi nueva obra corta, "La Danza de Invierno"!
***
"Querido Meliodas, ¿cómo estás? Ha estado haciendo mucho frío últimamente, y aunque a mí nunca me ha molestado, estoy preocupada por ti y por tu familia en la montaña". No pudo evitar sonreír. El rubio estaba repasando una por una las cartas de la que fue su mejor amiga y, aunque le estaba doliendo en el alma hacerlo, tuvo que reconocer que su hermano tenía razón. No había ni una mentira en ellas. Por más que intentó buscar palabras huecas, sonrisas falsas o preguntas hipócritas, cada palabra escrita de su puño estaba cargada de ternura y cariño.
"Hoy fui a patinar con mi hermana, ¡fue muy divertido! Aunque no tanto como las peleas con bolas de nieve que teníamos de pequeños. Cómo te extraño, desearía que estuvieras aquí". Siguió leyendo, sin notar como poco a poco el hielo en su corazón se derretía. Memorias dulces, recuerdos tristes, sentimientos compartidos por los dos desde largas distancias.
"La última tormenta me dejó temblando, no puedo creer que volviera a pasar. Ya soy mayor, y parece que ni así puedo madurar y cambiar ese aspecto de mí. Me da vergüenza confesarlo, y aún más pedirte esto pero, ¿podrías mandarme un abrazo por carta?". A pesar del miedo que le daba, el ojiverde tuvo que admitir que lo que Liz dijo podía ser verdad. Tal vez aquellas palabras crueles con las que se despidieron fueron solo para protegerlo. ¿Qué pasaría si esa frialdad en realidad fuera lo opuesto? ¿Qué tal sí ella sentía lo mismo que él?
—¡Vaya! ¡No creí que pudieras hacer otra cara que no fuera de enojo! —dijo la pelirroja acompañada de Estarossa y, al ver sus expresiones de asombro, Meliodas por fin notó lo que pasaba: había estado sonriendo todo ese tiempo. Rápidamente cerró el cofre con las cartas, frunció el ceño e intentó ponerse serio de nuevo, pero era muy tarde, pues ya tenía a la pareja encima tratando de mirarlo otra vez.
—¡Hermano! ¿Estás bien? ¿Qué te pasó?
—¡Ya sé! Por fin te diste cuenta de que estabas equivocado. ¿Me darás la razón sobre la amistad de Eli?
—Cállate Liz. Sólo estaba pensando que la reina no puede ser tan mala. Y sí, tal vez pueda volver a ser su amigo, que es mucho más de lo que se puede decir de ti, pequeña tramposa.
—¡¿Qué dices?!
—Bueno Liz, mi hermano tiene un punto.
—¡¿Tú también, Ross?!
—Es que... lo que hiciste fue grave. Tal vez sería buena idea si empiezas a pensar en cómo disculparte con tu hermana. —La princesa hizo una expresión como si en cualquier momento fuera a explotar, pero dos segundos después, su ira se enfrió y clavó los ojos al piso con el aura de una niña regañada.
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Corazón Helado
FanfictionSolo un acto de amor verdadero puede derretir un corazón helado. Pero, ¿qué es el amor en realidad? Atrapadas en su castillo por un pasado triste y un secreto, las hermanas Elizabeth y Lizz se cuestionan esto mientras su inminente coronación les tra...
