El camino no era precisamente el más iluminado, pues las carreteras a mitad de la noche realmente no acostumbraban a tener tanta luz. Su auto, pese a contar con unas luces llamativas amarillas, en realidad no se podía jactar de una iluminación muy apta para el camino.
Tras un par de horas en la carretera, Minho no tardó en darse cuenta de que las emisoras que intentaba escuchar empezaban a perderse o directamente le dejaban únicamente acompañado con el incómodo sonido de la estática, volviéndose molesta para sus oídos en poco tiempo y obligándole a apagar el radio si no quería volverse loco.
Sin embargo no todo estaba perdido, pues estaba aprovechando las rutas vacías para acelerar más de lo recomendado, así que el viento entrando por la ventana junto al sonido del motor rugiendo era suficiente para tenerlo despierto, atento y eufórico.
Debía admitirlo, se había encontrado con un par de autos en el camino y probablemente no estaban muy contentos viéndolo pasarlos sin sudar debido a lo mucho que había pasado el limite de velocidad. ¿Estaba siendo irresponsable? Sí, hasta él mismo lo diría, pero en su intento por recuperar el tiempo "perdido" que pasó dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, en algún momento su voz interna dejó de intentar hacerlo razonar.
La cosa es que Minho realmente no tenía ni la más mínima idea de cuál era la ruta correcta, y claro que la imposibilidad de ver bien la señalización gracias a la velocidad que llevaba no era su mayor ventaja en el momento.
Veía flechas, letreros, intentaba leer algo que le dijera cuál era el camino a Busan y...
Y no se dio cuenta de cuándo pasó de largo la curva correcta.
En algún momento tuvo que parar y revisar el GPS, pero su teléfono murió tan pronto como logró cargar la ruta. Ese día recordó por qué su auto no estaba diseñado ni para viajes largos, ni para uso diario.
— Juré que tendrías un sitio para cargar teléfonos, cariño — Minho le hablaba a su auto en medio de la locura, rebuscando por el inexistente asiento del copiloto algo que se asemejara a una entrada para cargador — ¿De verdad nunca tuviste una?
Si el auto pudiera hablar, le respondería con calma y mucha tranquilidad:
— Claro que sí, maldito imbécil. Me conduces desde hace más de un año, ¿y apenas te das cuenta de algo tan básico como eso?
Pero no, el auto no hablaba. El auto no era un ser con sentimientos, por lo que tampoco se enojaría con él por ser tan despistado.
No obstante, sí había alguien que podía enojarse con Minho por no estar pendiente y esperar cosas demasiado específicas para un auto diseñado para una pista de carreras profesional: él mismo.
— Eres un idiota, Lee Minho — Se regañaba a sí mismo, estacionado a un borde de carretera y revisando su auto tanto por fuera como por dentro en busca de algo que le sirviera para cargar su teléfono — No cargas tu teléfono antes de salir y tampoco lees señales. ¿Puedes ser más mononeuronal?
La ruta estaba vacía, no había ni una sola alma a la vista que pudiera ayudarlo (o en el peor de los casos, atracarlo, también era una posibilidad).
Nunca logró encontrar algo que no estaba, y aunque muy en el fondo sabía que buscar un pseudo enchufe en el interior de un auto de carreras era estúpido, siguió con la misión de perder el tiempo en medio de la fría noche ante la ausencia de soluciones alternas.
Pero como si un ángel hubiera bajado del cielo, un auto se detuvo y...
— Mierda, me van a robar — Minho veía desde el interior de su auto como una camioneta Chevrolet aparcaba justo en frente, y aunque dejó suficiente espacio, Minho empezó a sentirse intimidado — Fue un placer conocerte, cielo.
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Gato Negro ; Minsung
FanfictionLee Minho, más conocido como Gato Negro, es un piloto novato de la Copa Holden en Seúl, quien entró arrasando con personas más experimentadas gracias a su ambición latente de ser contratado por Maxident, el patrocinador estrella de la copa, debido a...
