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El motor de su auto rugía fuertemente mientras que pisaba el acelerador. Con fuerza volteaba el volante, pero sus esfuerzos eran poco recompensados cuando, de nuevo, la curva parecía expulsarlo de la carretera.

Pensando un poco en los eventos ocurridos en la carrera, recordaba la facilidad con la que Jiseok había descifrado cómo derrapar en el auto que él había conocido por ya mucho tiempo. Estaba sorprendido, y aunque sentía que su práctica no estaba llevando a ningún lado, no encontraba en sí mismo preguntar cómo mejorar.

Giraba el volante con determinación a la dirección en la que quería, pero el resultado era siempre el mismo: el auto no le hacía caso.
Perdiendo la esperanza, estacionó el auto a un costado de la pista de tierra en la que yacía su ego quebrantado después de la "carrera" con el alcalde Han, sacó una botella de agua que había comprado esa mañana, y se dedicó a beberla lentamente medio recostado en el capó del auto.

Estaba sucio. Claro, después de correr en tierra, no sabía que estaba esperando.
De igual manera no es que le importara, podía pedir prestada la lavadora de la señora Moon otra vez antes de irse.

Estaba estudiando un poco la pista, como si no lo hubiera hecho ya una infinidad de veces, y empezaba a preguntarse si simplemente no podía lograr su cometido porque era muy rápido. Pero, eso era imposible, ¿o acaso...?

— Buenos días.

Se sorprendió tanto que, no sólo sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz repentina, sino que casi deja caer la botella de agua sobre sí mismo (y no logró salir ileso, pues un poco de agua si cayó en su pantalón).

Volteó, encontrándose primero con un cabello rosa y azul aún más brillante bajo la luz del sol, y segundo con una cara conocida.

Los hermanos Han definitivamente iban a matarlo.

— Buenos días — Independientemente del susto que Jiseok le había pegado, le saludó de manera cordial.

Estaba seguro de que no había visto al chico de cerca hasta ese momento, y aunque no se sentía precisamente atraído a él, un pensamiento inmediato que le invadió fue la pregunta de dónde se las había arreglado el linaje de esos hermanos para hacerlos tan bonitos.

— Veo que estás practicando — Jiseok se notaba interesado — ¿Alguna habilidad de la que no te sientes tan seguro, Gato?

Minho enarcó una ceja, estando poco seguro de si responder honestamente. Estaba seguro de que el chico estaba burlándose de alguna manera.
Pero no había tanta confianza, así que solamente tomó un sorbo de la botella y se encogió de hombros.

— No es ningún secreto que no he corrido mucho en tierra. Hay un par de habilidades que me puedo dar el lujo de no tener siendo el piloto más rápido de Seúl.

— Oh, y yo que pensaba que estabas intentando hacer drifting — Jiseok dijo, dejando en evidencia que había estado viendo a Minho con antelación — Pero si no necesitas ayuda con eso...

Jiseok no se fue, claramente estaba esperando a que Minho le dijera que sí necesitaba ayuda. Sin embargo, Minho no era una persona que acostumbraba a admitir ese tipo de cosas, prefería morir en el intento por aprender lo que necesitaba que probar que no podía con todo solo.

La cosa era que, esta semana ya le había enseñado un par de veces que habían personas con habilidades que él mataría por tener y, sin mucha experiencia previa, no lograría aprender algo significativo.

— Yo... eh. — Le costaba un poco, debía admitir, pero ya no tenía mucho para perder — Sí, eso intentaba hacer. Honestamente, quedé un poco sorprendido cuando lo hiciste y... quería aprender.

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⏰ Última actualización: Jan 23, 2024 ⏰

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Gato Negro ; MinsungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora