Capítulo 4

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Pero al ver cómo el líder de las tropas de los enemigos le dispararon una flecha al general He Peng en el pecho, corrió hacia el para poder auxiliarlo.

El era un buen general, pudo ver cómo WangYi iba con portador de luz, matando todo aquel que se atravesará delante de él.

Corre WangYi, busca al líder y córtale la cabeza- grito dando una orden Sean y sintiéndose orgulloso del doncel.

El castaño siguió acercándose dónde se encontraba el líder y con una flecha lo hizo bajado del caballo, el se bajó también de su caballo blanco llamado Portador de luz, con mucha elegancia y tomo su espada alzándola al aire.

Tenía algo de miedo aún, jamás en su vida había quitado la vida a alguien, sentía nerviosismo, pero a lo lejos escucho la orden del azabache.

Vamos WangYi no tengas miedo córtale la cabeza y así terminamos con esta batalla - grito con todas sus fuerzas Sean.

WangYi no pudo esperar más, no entendía como era que con unas simples palabras del azabache el tuviera la fuerza suficiente, era como si el otro con solo su voz lo dominará.

Alzo su espada con fuerza y valentía al aire, cortó la cabeza del líder, Wenxu, quien dirigía una de las tropas de la dinastía Liu.

Su rostro se llenó de sangre, sus manos temblaban, pudo sentir a sus espaldas el hocico de su hermoso caballo blanco que podía sentir su nerviosismo y lo estaba consolando.

Sean sonrió orgulloso de su doncel, habían momentos en que su mente lo traicionaba luego de esa noche donde descubrió que el era un doncel.

Quería decirle a solas que ya sabía de su condición y que confiara en el que lo iba a proteger a toda costa.

El líder Wenxu, ah Sido decapitado, por el soldado WangYi, victoria, hemos ganado está batalla - grito anunciando las buenas nuevas, los pocos enemigos que habían quedado salieron como cobardes del territorio.

General He Peng - grito asustado el azabache cuando vio como aquel buen general dio su último suspiro de vida.

Todo quedó en silencio, los soldados que salieron intactos empezaron ayudar a sus compañeros heridos.

A-Yi, A-Yi - gritaba desesperado Fanxing en busca de su amigo.

Fan Fan, aquí estoy - respondió también algo preocupado y asustado el castaño, por lo que había sucedido minutos antes.

Fanxing corrió a su lado y lo abrazo fuerte, empezó a revisarlo de pie a cabeza para verlo que estaba bien.

Dime te duele algo león, tienes alguna herida - decía preocupado y con lágrimas en sus ojos el tigre.

Cálmate Fan Fan, estoy bien - susurro suavemente el castaño, tomando en sus manos el rostro algo sucio de tierra, de sangre y lágrimas de Fanxing y lo limpio con dulzura.

Por un momento me asusté A-Yi, pensé te habías lastimado y te había perdido - lloro el tigre y jalo a un abrazo fuerte a su amigo león.

A una distancia no muy lejos había un joven azabache con la mirada más fría y llena de dolor al ver semejante imagen.

Podía sentir que su respiración se entrecortaba, tenía las ganas de correr y poder quitar a ese mocoso de los brazos de su doncel.

La mirada se volvió acuosa pero no de tristeza sino de rabia, desde lo más profundo de su ser empezó a sentir como un río de lava hacia erupción.

Estaba lleno de ira hacía la persona que tenía en sus brazos y esa bella sonrisa del ángel más hermoso que había conocido jamás, era dedicada a otra persona y no a él.

Se maldecía internamente por sentir en poco tiempo muchas cosas por el castaño, sentía que esto no era normal, recordaba como su madre le explicaba como se sentía al conocer a su alma gemela.

Pero no esto era algo imposible, el no podría estar enamorándose en medio de un tiempo difícil, en medio de una guerra, no podía poner en peligro a su gente a su nación por unos sentimientos encontrados, aún no estaba seguro que era eso.

Los heridos fueron atendidos y los que fallecieron durante la noche les dieron una ceremonia digna.

Tío porque te fuiste y me dejaste solo, que voy hacer sin ti, tío Peng - gritaba desconsolado y entre lágrimas Yubin.

Cálmate, no estás solo, puedes contar con nosotros también - le abrazo Fanxing a pesar de saber cómo era el otro - vámonos.

Lo llevo hacia donde estaban los demás, aquellos que no tenían algún familiar que les pudiera brindar un fúnebre digno, su cuerpos eran quemados, frente a su batallón brindándole honores, todos suavemente empezaron a cantarle en despedida.

♫ La guerra pesa

Un Guerrero DoncelHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora