Descansa

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-¿Tu abuelita va a estar despierta a las cinco de la mañana? - pregunto Chan sin ganas, apoyando el trasero en el capó del auto, cruzándose de brazos, temblando un poco por el frio que atravesaba su abrigo.

Ambos estaban un poco impresionados por la mansión de la familia de Felix, aunque el chico no hizo nada más que poner una clave desde su celular que hizo abrir el portón, e ignoro el camino hacia la mansión para guiarlos hacia un montón de árboles en oscuridad, pasando por un espacio apenas suficiente para no dañar el auto, hasta encontrar su lugar deseado.

Con el auto estacionado a unos cuantos metros de la entrada a una modesta casa, con grandes y amplias ventanas pero que solo dejaban ver unas cortinas bordadas.

-Solo tengo que golpear fuerte - murmuró

Félix, comenzó a caminar hacia la puerta, seguido de Hyunjin.

El omega golpeó con sus nudillos la oscura madera.

Espero unos momentos, alzó la mano para volver a golpear, pero la puerta se abrió, dejando ver a una mujer de cabello blanco, que aún se ajustaba una bata rosa, frunció el ceño hasta que su vista se enfocó en el rostro de Félix.

Luego su rostro se iluminó, sonriendo ampliamente, sus ojos se escondieron detrás de sus arrugadas mejillas.

Hyunjin alzó las cejas, algo impresionado por ver la misma sonrisa de Félix en la señora.

-iLixie! - la señora abrió los brazos, recibiendo a su nieto con un abrazo.

Miro por sobre el hombro del omega a Hyunjin, parado un metro más atrás, el chico le regaló una sonrisa, le pareció adorable cuando la abuela hizo una ligera "o" con los labios, como si lo reconociera.

-          ¿Ese es tu alfa, Lixie? - escuchó murmurar a la señora.

Hyunjin se ruborizo al ser llamado así, escucho a Félix reír. El omega asintió, separándose del abrazo.

Esta vez, la abuela abrió sus brazos hacia él, Hyunjin se acercó y la señora lo abrazo con las mismas ganas que lo había hecho con su nieto.

Un poco sorprendido por la fuerza de los delgados y arrugados brazos de la abuela, Hyunjin sintió el olor a miel y caramelo de la señora.

Con la edad, cuando los omegas perdían la capacidad de tener hijos, su olor solía casi desaparecer, en mayor o menor medida, dependía de cada persona.

Pero Hyunjin se sintió cómodo con el olor de la abuela, quizás porque se parecía bastante al de

Félix.

-Dejas a mi nieto y tendré preparada la escopeta con tu nombre en una bala - habló la abuela, con dulzura, haciendo que Hyunjin tragara duro.

Escucho a Félix reír, al cortar el abrazo vio a Chan también con una expresión divertida por las palabras de la señora.

Aun así, la abuela le dedicó una sonrisa dulce.

-No te asustes - dijo Félix, ahora a su lado -. Es un poco paranoica con los alfas - el chico suspiro un poco -. El abuelo la dejo por otra omega, no confía mucho en ellos desde entonces.

Hyunjin se encogió de hombros, no la culpaba, a pesar de que se había sorprendido cuando había hablado.

La abuela ofreció un abrazo a Chan cuando lo vio y a pesar de negarse, la señora no le hizo caso. Luego los hizo entrar, encendió las luces de la sala y cocina, comenzando a ofrecer

bebidas calientes y comida.

Chan miro con una mueca todas las manualidades de la casa, desde, mantas tejidas

Delta (Hyunlix )Donde viven las historias. Descúbrelo ahora