Día 19: Matsuri

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Hace 2 días...

- Kenjiro.- le decía Kyo a su amigo.- Tienes que comer algo, más aún si desde las 3 de la tarde estaremos encerrados en nuestras habitaciones.

- No tengo hambre Kyo.- le dijo el castaño. Estaban sentados al borde de la entrada al Spa, ya que Fumiko y Sora habían decidido ir a los baños termales a intentar relajarse y los muchachos hacían la guardia por si a Ukyo se le ocurría aparecer.

El Nekosaki volvió a refregarse los ojos ya que los tenía hinchados por haber estado llorando por la muerte de Karito.

- Bien.- Kyo se puso de pie y le pasó lo que parecía un obento 🍱. - Toma, Sora los preparó.

- Ya te dije que no tengo hambre Kyo!

- No es para ahora, es para cuando te dé hambre.- le dijo el peliceleste con firmeza.- Creo que lo mejor es que vayas a descansar Kenjiro, has pasado por muchas emociones fuertes hoy, y no creo que estés de humor de andar cuidando a estas dos.

El castaño suspiró con resignación. Tomó el obento y se puso de pie.

- Gracias viejo.- le dijo con sinceridad su amigo.

Kyo le dio unas palmaditas en el hombro y el muchacho se dirigió a su habitación.

Al entrar, lo primero que hizo fue dejar el obento encima de una pequeña mesa que tenían en las habitaciones y se tiró en la cama. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos de nuevo. No podía creer que estuviera muerta, simplemente no podía creerlo.

- Jefa... Por qué...? Por qué tú...?- expresó con amargura mientras se acomodaba en la cama. Quedó mirando hacia su puerta y su pena pasó a segundo plano cuando vio algo en el suelo.- 🤨?

El muchacho se acercó para alcanzar aquel papel y cuando vio su letra se quedó paralizado.

Kenjiro.

Era la letra de ella, de Karito, la podía reconocer en cualquier parte ya que la conocía de toda la vida. No perdió tiempo y leyó el contenido de la carta.

Ken,
Cuando leas esto lo más probable es que ya no esté con ustedes, es por eso que necesito de tu ayuda. No puedo explicarte mucho ya que está nota podría caer en manos equivocadas, pero solo quiero pedirte algo... Protege a Chouji, sin importar lo que tengas que hacer protegelo a toda costa. Sé que es egoísta de mi parte pedirte algo así sin mayores explicaciones, pero solo puedo decirte que es fundamental que Chouji llegue al final de este juego sino... Mi sacrificio habrá sido en vano...

Cuento contigo Ken.

Las manos del Nekosaki temblaban, osea que... Karito había planeado su muerte de antes?!

- Jefa...

En la actualidad...

Kenjiro y Chouji se miraban fijamente. El Akimichi no podía creer lo que el Nekosaki le acababa de contar.

- Y dónde está la nota?- le preguntó Chouji.

- Me deshice de ella, para que nadie más la encontrara.- respondió Kenjiro.

- No te creo!! Ella nunca pediría algo así!!- se exaltó Chouji.- Karito jamás pasaría por encima de otras personas por sus intereses!! No te creo Kenjiro!!!

- Bueno, me importa una mierda si me crees o no!!- le gritó Kenjiro de vuelta.- Sólo te voy a decir que mientras dependa de mí te voy a proteger te guste o no te guste.

- No necesito que me protejas!! No quiero que me protejas!! Además, quién rayos soy yo de importante?!! Mi vida no es más importante que la de Sakura-chan, ni que la de Yukata-chan y menos que la de Karito!!!- el chico robusto tuvo que apoyarse en la pared mientras unas lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.- Si lo que dices es cierto entonces ella... Se sacrificó por mí?! Por qué...? Por qué Kenjiro?!! No puedo entenderlo!!

40 días y 40 noches.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora