Un chico de trece años caminaba por las calles de corea en una fría mañana de enero, navidad había sido hace poco mas de una semana y el chico no podía dejar de lamentarse por no haberle regalado nada a su querida tía.
Ella y su esposo habían aceptado cuidar de el después de que sus padres muriesen en un accidente automovilístico, ellos ya tenían dos hijos mas cuando eso paso, pero la mujer castaña simplemente no soportaría dejar al hijo de su hermana gemela a su suerte en un orfanato cualquiera.
Lo habían criado y tratado como si fuera su propio hijo (su tío un poco mas reacio a esto ultimo), y para agradecer el que lo hubieran acogido el pelinegro siempre le regalaba algo a su tía por navidades.
Solía ahorrar su mesada de tres o cuatro meses para poder comprarle a su tía algo realmente lindo, pero, desde que uno de sus primos había entrado a la universidad en septiembre su tío les había recortado la mesada a un poco menos de la mitad. Su primo había logrado entrar a una buena universidad para estudiar derecho, el problema era que una buena universidad traía con sigo un gran gasto, y como sus tíos no estaban dispuestos a que su hijo abandonara su sueño decidieron recortar algunos gastos y buscar maneras de obtener ingresos extra.
Fue por eso que no pudo comprar el lindo vestido color celeste que quería comprarle a su tía como regalo, soltó un suspiro pesado, si algunas veces en corea podía ser complicado para una familia promedio pagar todos los estudios de dos hijos no se imaginaba lo que era tener que pagar por un tercero también.
Detuvo su paso, había decidido salir a una caminata para intentar despejarse un poco pero no parecía estar funcionando para nada, antes de darse media vuelta para emprender camino a su hogar vio un edificio de tres pisos rodeado de varias plantas, café Goyo, anunciaba el letrero del edificio, 'quizá pueda comer algo' pensó e ingreso al edificio.
Cruzo la puerta de entrada haciendo sonar la campanilla que estaba sobre la puerta.
--bienvenido-- le saludo un hombre de cabellos castaños desde atrás del mostrador, la cafetería estaba prácticamente vacía, todo el mundo prefería quedarse en casa a descansar y pasar tiempo con su familia antes de tener que volver a sus obligaciones --¿Que deseas?-- le pregunto al pequeño pelinegro frente a el.
El chico se quedo en silencio unos segundos pensando lo que quería, iba a pedir una simple taza de café pero se detuvo al ver un gran letrero sobre la pared que decía en letras grandes "nuestro café no sabe bien".
--un trozo de tarta de manzana por favor.
El adulto miro un par de cosas en la caja registradora y después hablo-- serian 4,000 wones.
El chico saco el dinero y se lo entrego al castaño.
--puedes ir a sentarte, enseguida te lo llevo.
El chico asintió con la cabeza y fue a sentarse en una mesa al lado de la ventana, dedicándose a observar la calle cubierta de nieve, incluso le daban ganas de tirarse sobre el césped de un parque y hacer un ángel de nieve allí, pero le daría pena que alguien lo viera hacer aquello así que dejo de pensar en ello de inmediato.
Soohwa miraba con ternura al pequeño desde que llego, no debía tener mas de catorce años y sus ojos eran de un bello color azul bastante inusual en corea del sur, lo que hacía complicado el no mirarlo, dejo lo que estaba haciendo antes de que el niño llegara y saco de un refrigerador una tarta de manzana para cortar un trozo, lo coloco en un plato y tomo un tenedor para dirigirse a la mesa del menor.
--que lo disfrutes-- hablo dejando el plato y el tenedor en la mesa del chico para luego volver detrás del mostrador a secar las tazas que acababa de lavar.
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☕︎𝓝𝓲𝓷̃𝓸 𝓭𝓮𝓵 𝓬𝓪𝓯𝓮́ ☕︎ (𝚜𝚎𝚗̃𝚊𝚜 𝚡 𝙼𝚊𝚕𝚎𝙾𝙲!)
Fanfiction☕︎𝙽𝚒𝚗̃𝚘 𝚍𝚎𝚕 𝚌𝚊𝚏𝚎́☕︎ . . . . . . . . . Un dia como cualquier otro, un estudiante de secundaria llega al café [ɢᴏʏᴏ] a solicitar un trabajo de medio tiempo en la cafeteria. Quien imaginaria que las cosas terminarian tan diferentes a como er...