☕︎𝚌𝚊𝚙𝚒𝚝𝚞𝚕𝚘 𝚇𝚇𝚅𝙸𝙸𝙸☕︎

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Ha-neul se encontraba mirando por la ventana de su salón, era su tercer día de clases pero seguía sintiéndose fuera de lugar, no había hablado con nadie todavía, se pasaba el dia en el salón sin ni siquiera ir al baño.

El bullicio en su salón se calmo al sonar de la campana, observo como todos se sentaban en sus sitios, algunos aun manteniendo pequeñas charlas en espera de que llegara el profesor, un hombre de cabello negro entro por la puerta segundos después, siendo recibido por los alumnos de pie, Ha-neul lo observo con curiosidad, ¿Dónde lo había visto antes?

Iba bien vestido, pantalones de vestir y una camiseta con las mangas dobladas hasta los codos, además llevaba con el un portafolio café y un termo en la otra mano, los saludo mientras se dirigía a su escritorio al frente de la clase.

Ha-neul intento recordar donde lo había visto antes mientras volvía a sentarse. No puso demasiada atención cuando el hombre comenzó a presentarse, solo volvió a la realidad al escuchar que seria su maestro de literatura.

--como esta es nuestra primer clase planee algo ligero para comenzar-- la voz del hombre era tranquila y mantenía una sonrisa suave en su rostro que lo hacia parecer particularmente agradable. --quiero que abran sus cuadernos y se describan a ustedes mismos, háganlo tan largo como les parezca y pongan tanto detalle como quieran, no voy a calificarlos solo quiero conocerlos un poco a través de su escritura. Cuando terminen pongan su nombre en la hoja y entréguenmela.

El pelinegro observo como todos los demás comenzaban a acatar las ordenes del hombre y pronto el también lo hizo, aunque no sin antes darle un ultimo vistazo para ver si su cerebro lograba recordarlo.

Al no tener éxito simplemente suspiro y miro el papel de su cuaderno, con su bolígrafo azul revoloteando entre sus dedos, describirse a si mismo no debía ser tan complicado, lo hacia todo el tiempo con los personajes que escribía.

Antes de saberlo ya se había dejado llevar hasta llenar su hoja por un lado completo, comenzó a releerlo por simple costumbre, asegurándose de que todo fuera coherente y se puso de pie, caminando desde su lugar al fondo de la sala hasta el escritorio, deslizando la hoja suavemente sobre la madera, recibiendo una sonrisa dulce del hombre en el proceso, observo como este sostenía un pequeño libro en una de sus manos, algo que nuevamente lo hizo sentir que ya había visto al hombre antes, pero decidió ignorar el sentimiento y simplemente volver a su asiento.

Se paso un buen rato solo mirando a su escritorio, esperando que el tiempo pasara mas rápido, un sentimiento que había estado experimentado demasiado en las ultimas tres mañanas hasta que llegaba la hora de volver a la cafetería.

El sonido de la campana lo asusto un poco, al menos cuando se perdía en sus pensamientos el tiempo pasaba mas rápido, vio como varios alumnos recién dejaban sus hojas sobre el escritorio del profesor y luego acompañaban al resto fuera del salón.

Sabia a la perfección que clase seguía, deportes, ni siquiera se puso de pie, aparentemente Soohwa había informado con el director de su escuela sobre la situación de sus rodillas, y tras haber hablado con su profesora de educación física ayer le había dicho que si lo prefería podía no ir al gimnasio y que ella no tenia ningún problema con ello.

Ha-neul lo agradeció mas de lo que le había mostrado a la mujer, prefería quedarse en el salón, de esa forma no tenia que aburrirse haciendo nada en el gimnasio, y se ahorraba las constantes miradas extrañadas de los demás.

--¿No vas a ir con el resto?

La voz del profesor lo hizo desviar su mirada de la ventana a el, observándolo, con su rostro sereno mientras sostenía su libro.

--no-- contesto tras unos segundos de silencio.

--no deberías saltarte clases, en especial los primeros días.

☕︎𝓝𝓲𝓷̃𝓸 𝓭𝓮𝓵 𝓬𝓪𝓯𝓮́ ☕︎ (𝚜𝚎𝚗̃𝚊𝚜 𝚡 𝙼𝚊𝚕𝚎𝙾𝙲!)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora