☕︎𝚌𝚊𝚙𝚒𝚝𝚞𝚕𝚘 𝙸𝙸☕︎

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--¿Cuánto llevas despierto?-- pregunto un somnoliento Daehyun a su primo que se encontraba mirando el techo, el chico se quedo en silencio algunos segundos antes de responder.

--me estaba quedando dormido otra vez hasta que me hablaste-- le respondió Ha-neul para luego voltear a verlo.

--¿Perdón?.

--no importa-- el menor se incorporo en su cama y se froto los ojos para despertarse por completo --¿Vas a levantarte ya?.

--¿Qué clase de persona normal se levanta antes de las diez de la mañana cuando esta de vacaciones?-- hablo volviendo a acurrucarse entre sus mantas dándole la espalda al otro.

El pelinegro solo lo miro mal y se puso de pie, dispuesto a bajar y ver que podía "desayunar", aunque usualmente solo se bebía una taza del café, Ha-neul amaba el café, su cerebro no trabajaba del todo bien por las mañanas hasta que degustaba su precioso café.

Salió del cuarto estirándose y camino por el pasillo con pasos lentos tratando de no hacer ruido, pues no quería despertar a Min, si la pelinegra siempre estaba de mal humor por las mañanas era peor cuando alguien irrumpía su sueño, eso sumado a que la chica era de sueño ligero había dado origen a que Daehyun la llamase "la bestia" y a la frase que este repetía cada que la chica dormía "no despiertes a la bestia".

Si Min estaba durmiendo y el descuidado castaño tenia que bajar o subir, siempre pasaba por el pasillo murmurando para si mismo "la bestia...la bestia...no despiertes a la bestia", aunque la mayoría de veces fracasaba y terminaba despertando a su hermana menor.

El chico soltó una ligera risa al recordar aquello y tras bajar las escaleras escucho como alguien, seguramente su tía, movía cosas en la cocina de un lado a otro.

--buenos días--hablo Ha-neul sabiendo que su tío ya estaría despierto y desayunando, el mayor comía un par de huevos fritos que obviamente había preparado su esposa, porque el hombre no tenia ni la mas mínima idea de como cocinar algo sin prender en fuego la estufa.

--buenos días Ha-neul-- respondió el otro sin siquiera levantar la mirada de su desayuno.

El de ojos azules se acerco a su tía que, por el olor que se apodero de sus fosas nasales parecía cocinar panqueques y la abrazo desde la espalda, la mujer inconscientemente soltó una pequeña risa y con una de sus manos acaricio los cabellos azabaches del mas pequeño.

Ha-neul disfruto las caricias de la castaña por un rato, hasta separarse dispuesto a prepararse una buena taza de café, lleno la cafetera con agua y después de colocar el café en esta misma, se sentó a la mesa esperando que este se hiciera.

--deberías desayunar algo mas que una taza de café-- hablo el pelinegro mayor mirando a su sobrino.

Ha-neul miro a su tío con un puchero en sus labios, le gustaba disfrutar de su café sin nada de por medio y eso incluía la comida.

--tu tía quería que comieras panqueques-- hablo nuevamente para luego dar un trago a su jugo de naranja.

El de ojos azules no dijo nada, soltar cualquier palabra lo haría terminar como siempre, el comiendo lo que fuera que su tía haya preparado con tal de no hacerla sentir mal. Lo hubiera logrado de no ser porque la mujer, completamente ajena de la conversación que los hombres mantenían gracias a su completa sordera, coloco un plato con panqueques recién hechos frente al menor y lo miro con una dulce sonrisa.

Su tía se dio la vuelta en dirección a la cocina para comenzar a hacer mas panqueques, Ha-neul podía sentir la mirada de su tío sobre el, seguramente con una sonrisa burlona adornando su rostro, soltó un suspiro y se levanto de su asiento dispuesto a terminar de preparar su café añadiéndole leche y azúcar.

☕︎𝓝𝓲𝓷̃𝓸 𝓭𝓮𝓵 𝓬𝓪𝓯𝓮́ ☕︎ (𝚜𝚎𝚗̃𝚊𝚜 𝚡 𝙼𝚊𝚕𝚎𝙾𝙲!)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora