Miedos.

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Todos tenemos miedo en algún momento de nuestra existencia, y es de lo más normal, pues estos nos ayudan a sobrevivir y alejarnos de potenciales peligros.

Pero hay distintos tipos de miedos y algunos de estos, pueden hacernos más daño que nada.

Por ejemplo, existen los miedos primitivos, que son aquellos que se encuentran en nuestro código genético desde hace miles de millones de años. Este es el tipo de miedo que nos dice "corre" o que nos prepara para enfrentarnos a algo, es el tipo de miedo que hace cosas grandes con personas pequeñas.

Por otro lado, están los miedos experimentales, es decir, aquellos que vamos adquiriendo con el pasar de los años.

Y por último, los miedos irracionales...

Como los tuyos y los míos; los del resto de la humanidad.

Son los miedos que nosotros creemos tener, pero que solo son producto de distintas circunstancias. Pero son miedos que nos van destruyendo por dentro y nos hacen levantar una barrera al mundo exterior.

Por ejemplo, el miedo a quedarse solo, a veces puede volverse algo enfermo pues crea una dependencia a otro ser humano, o puede ser autodestrutivo, pues dicen "para que lo intento, si de todos modos me va a dejar." y huyen de toda relación amorosa, para protegerse, pero esa no es la solución.

Regresando al tema, te hablaré de mis miedos, ya que, jamás lo he hecho...

El matrimonio, así es; no sé exactamente en que momento surgió, pero simplemente un día, alguien apareció en mi vida con planes y cientos de ideas para el futuro, juntos... Sin mentir, sentí que mi vida llegaba a su fin.

Jamás sentí tanto miedo, como cuando el dijo "dentro de 10 años tú y yo nos casaremos" inmediatamente tome mis cosas y huí.

Creí que solo había sido que con esa persona no me veía mas allá de unos meses, pero después llegó otro y otro más, y paso lo mismo... Llegué a esconderme con tal de evitar hablar de ello, pero al final siempre tenia que salir, dar la cara, romperles el corazón y marcharme antes de que cambiarán de opinión.

El simple hecho de pensar en ser la esposa de alguien, la madre de alguien, pasar el resto de mi vida con alguien, jamás había formado parte del plan inicial, así que comencé a considerar que mi miedo no era eso, sino rechazo.

Pero llegaste tú, y la historia cambio.

Ya hable de eso, así que ahora toca hablar de tus miedos.

Y no digas que no tienes, pues yo sé que sí.

Envejecer, verte mas allá de los 50, pero ¿sabes? estos días me encontré con otra persona que dijo exactamente lo mismo que tú. Me sorprendió un poco, tomando en cuenta que jamás se conocieron, hasta donde yo sé.

Y eso me hizo pensar ¿acaso estoy loca por querer envejecer? ¿acaso estoy loca por querer que vivas el resto de mis días conmigo? ¿acaso soy la única que desea mas vida para hacer más cosas? ¿tu egoísmo te impide ver que necesito que vivas más?

Y después me encuentro preguntándome ¿pensaran los demás que estoy loca por creer que el matrimonio es un contrato? ¿estaré loca por no querer compartir mi vida con nadie? ¿mi egoísmo me impide ver que alguien necesito estar conmigo?

Tal vez pero nunca lo sabré, porque no quiero deshacerme de mis miedos, así como tu no te desharás de los tuyos.

Estaremos a mano por el resto de nuestra existencia, tú me privas del hecho de quererte por el resto de mis días, yo te privo del hecho de compartir mi vida.


Letras y café para ti. (2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora